Editor: Mario Rabey

24 de noviembre de 2009

La crisis de la civilización - Debate

por Leonardo García Díaz, comentando a Jurgen Habermas


La publicación de Mario Rabey en mano de mandioca sobre la crisis de la civilización, combinada con el texto de Daniel Chango Illanes sobre la propuesta de Chávez de organizar una Quinta Internacional, invitan a un debate. Aquí introducimos a Jurgen Habermas, en un texto de 1973, comentado por Leonardo García Díaz (2009)


En la foto: La Bahía de los Negocios, Dubai.



El texto de Habermas es un fragmento de Problemas de legitimación del capitalismo tardío


2. Problemas derivados del crecimiento en el capitalismo tardío
[...]

El equilibrio ecológico
[...]
JH
Los mecanismos de crecimiento establecidos imponen el incremento de la población y de la producción en escala mundial. A la necesidad económica de disponer de una población en aumento

LGD
Sin hablar de Malthus, esta afirmación muy marxista me parece dudosa; la población en aumento es más una circunstancia natural limitada por la posibilidad de supervivencia de todos los individuos y que parece favorecida relativamente por el modo de producción capitalista, ya que el aumento de la productividad reduce esa necesidad; la expansión del mercado chino se produce "luego" del aumento de la población.

JH
y a la creciente explotación productiva de la naturaleza, se oponen ciertos límites materiales: por un lado, el hecho de que los recursos son finitos (por ejemplo, la superficie terrestre acondicionable para la vida humana, la provisión de agua potable y de los medios de alimentación; además, materias primas no renovables como minerales y combustibles); por otro lado, sistemas ecológicos no reemplazables, que absorben residuos como desechos radiactivos, dióxido de carbono o calor

LGD
Habermas escribe en 1973 y no fue el primero; el Club de Roma analizaba estos temas, si mal no recuerdo, en la década de 60; los partidos "verdes" nacieron de la desilusión de los izquierdistas europeos con la URSS, de la proliferación nuclear para usos militares y pacíficos, de Mayo del 68; hay que sacarse de la cabeza la falsa idea -si alguien tiene en la cabeza que la tematización una crisis sistémica del capitalismo, del problema ecológico y de la globalización son nuevos y brillantes desarrollos revolucionarios de los 90, posteriores a la caída del muro; nada de eso; en el primer mundo, intelectuales de variadas ideologías están pensando en esos temas hace 250 años al menos; K. Marx transformó temporalmente el mundo analizando las crisis cíclicas del capitalismo; Habermas, que en este libro piensa en 1973, y muchos otros como Marx, eran gente realmente inteligente que veían los problemas del presente y del futuro con extraordinaria capacidad de análisis y creatividad; temas que ahora están en el aire y que a muchos les parecen nuevos; pero pasaron 2 siglos y medio de historia que no se puede ignorar; esa inteligencia es la que hay que poner en marcha para pensar el nuevo futuro.

JH
Es verdad que […] los límites del crecimiento exponencial de la población, la producción industrial, la explotación de los recursos naturales y el deterioro del medio ambiente, parten todavía de una base empírica insuficiente. Los mecanismos de crecimiento de la población son tan poco conocidos como los límites máximos de la capacidad de absorción de la Tierra. […] Además es imposible predecir con precisión suficiente el desarrollo tecnológico como para saber que materias primas podrán ser reemplazadas o recuperadas técnicamente en el futuro. Pero aún partiendo de supuestos optimistas, es posible señalar un límite absoluto al crecimiento (aunque ahora no se lo pueda determinar con exactitud): el recalentamiento del ambiente natural a consecuencia del consumo de energía [...] No es fácil averiguar empíricamente los plazos críticos, [...] (de acuerdo con el estado actual de los conocimientos, se obtiene un plazo critico de 75 a 150 años)

LGD
o sea, entre 2048 y 2123; como pueden apreciar, esta estimación no ha variado, pese a haber transcurrido 36 años desde 1973; es la misma que existe hoy.

JH
[...]
De cualquier manera, estas reflexiones demuestran que un crecimiento exponencial de la población y la producción, es decir, la extensión de los controles sobre la naturaleza exterior, ha de chocar un día con los límites de la capacidad biológica del ambiente

LGD
Antes de la llegada del límite, el choque comenzará a manifestarse gradualmente como una sucesión de catástrofes, quizás no percibidas como tal al principio, pero que se harán evidentes cuando se hagan negativas las tasas de crecimiento de la población, esto es, cuando comience la progresiva reducción de la misma; esto no significa necesariamente "la fin del mundo" ya que se conocen posibles escenarios alternativos relativamente optimistas para la especie humana ya que no para los individuos, como son la capacidad autorreguladora de los sistemas ecológicos que incluyen especies competidoras (según el famoso ejemplo de los zorros y las liebres, que en nuestro caso podrían ser naciones o pueblos), o el oportunismo de las especies para adaptarse a un ambiente ecológico diferente por la selección natural, tematizado por multitud de películas y libros de ciencia ficción sobre civilizaciones futuras, como "Doce monos".

JH
Esto vale, en general, para todos los sistemas complejos de sociedad

LGD
O sea, no es propio del capitalismo tardío; incluye (en ese entonces) al comunismo soviético y al comunismo chino, y hoy por hoy, incluye hoy también al comunismo capitalista chino.

El equilibrio antropológico
JH
La integración de la naturaleza interior

LGD
-del yo al sistema-

JH
no tropieza, como la apropiación de la naturaleza exterior, con límites absolutos

LGD
-de naturaleza objetiva, física-

JH
[....] Dudo que puedan identificarse algo así como constantes psicológicas de la naturaleza humana, que impongan un límite a la apropiación de la interioridad

LGD
Por eso es posible para el hombre recorrer el camino que va desde su integración íntima e inevitable con la naturaleza como ocurre en los pueblos primitivos, pasa por la apropiación y separación progresiva de la misma por medio de las técnicas y los dioses durante la aparición de las civilizaciones históricas, se producen los procesos mentales y materiales de racionalización y abstracción, aparece la legitimación del poder por estos medios y no ya por el totem o el mandato divino, e instalada la secularización y la arbitrariedad de las normas aparecen los procesos de alienación, como los descriptos por K. Marx en Manuscritos de 1844 o por H. Marcuse en El hombre unidimensional.

JH
Discierno un límite, sin embargo, en el tipo de socialización mediante el cual los sistemas sociales han engendrado hasta hoy sus motivaciones de acción. El proceso de socialización transcurre dentro de estructuras de intersubjetividad lingüística y determina una organización de la conducta ligada con normas que requieren justificación,

LGD
basadas en la legitimidad del poder, como por ejemplo el "derecho divino" en la Edad Media o "la soberanía del pueblo" en la Edad Moderna y hasta ahora

JH
así como con sistemas de interpretación que garantizan la identidad....Ahora bien, mientras se mantenga una forma de socialización que introduzca la naturaleza interior dentro de una organización comunicativa de la conducta, resulta inconcebible una legitimación de normas del actuar que garantizaría la aceptación inmotivada -aunque no fuera totalmente- de decisiones:

LGD
-esto es consecuencia del poderoso legado del Iluminismo y la diosa Razón-

JH
el motivo para demostrar conformidad hacia un poder de decisión todavía indeterminado en cuanto a su contenido es la expectativa de que él ha de ejercerse en concordancia con normas de acción legítimas

LGD
-esto es, la legitimidad putativa del poder, basada en la lealtad difusa de las masas al sistema; su déficit se tematiza bajo diversos tópicos como "el malestar de la cultura", "el comunismo", "la sociedad represora", "la lucha antisistema", "los paradigmas alternativos", "la cultura alternativa", "la reivindicación de culturas pretéritas", etc.-

JH
Y el motivo "último" de la aquiescencia es la convicción del sujeto de que, en caso de duda, podrá ser convencido discursivamente. […] Solo si los motivos del actuar dejaran de adecuarse a normas que requieren justificación, y solo si las estructuras de la personalidad ya no tuvieran que encontrar su unidad en sistemas de interpretación garantizadores de la identidad, podría convertirse en una rutina irreprochable la aceptación inmotivada de decisiones; solo así, por lo tanto, podría generarse en la medida requerida

LGD
-según la necesidad del sistema-

JH
una actitud de conformidad.

LGD
Habermas llama crisis de legitimación al déficit de la misma y lo ve como una posible causa de una crisis sistémica del capitalismo tardío.

El equilibrio internacional
JH
En otro plano se sitúan los peligros de autodestrucción del sistema mundial por el empleo de armas termonucleares

LGD
disminuido por la caída de la URSS, limitado pese a la existencia de grupos ultra nacionalistas o radicales de cualquier tipo que puedan acceder a armas nucleares baratas.