Editor: Mario Rabey

29 de marzo de 2008

Zonceras del campo en tiempos de retenciones

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Estos días se ha hecho patente la absoluta actualidad de lo que Jauretche analizó en detalle en su libro "Manual de Zonceras Argentinas". Las Zonceras, siguiendo a Jauretche, son "...principios introducidos en nuestra formación desde la más tierna infancia - y en dosis para adultos- con la apariencia de axiomas, para impedir pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido." Es decir que la zoncera actúa anulando la capacidad de análisis de los zonzos a partir de su propia situación, empujándolos a aceptar como verdad incuestionable el resultado de un análisis hecho por otro, con otros fines e intereses. Por eso, la fuerza de las zonceras "...no está en el arte de la argumentación. Simplemente excluyen la argumentación actuando dogmáticamente mediante un axioma introducido en la inteligencia –que sirve de premisa- y su eficacia no depende, por lo tanto, de la habilidad en la discusión como de que no haya discusión. Porque en cuanto el zonzo analiza la zoncera - como se ha dicho- deja de ser zonzo."

En este post vamos a intentar "deconstruir" (que término más sofisticado!) alguna de las zonceras que más han circulado por estos días, con el objetivo de promover la reflexión y recuperar a algunos azonzados.

¿Quién no ha visto por estos días a señoras (no de las de triple apellido), a camioneros varados en la ruta, a gente que poco se beneficia de las ganancias del agro, diciendo cosas como éstas?

1. "¡Las retenciones del 45% es como si te sacaran la mitad de tu sueldo! Porque no les sacan la mitad del sueldo a los políticos".
Refutación: En primer lugar, hay que hacer una distinción muy básica.
Una cosa es un salario, otra son los beneficios, y otra la renta.
Un salario es algo que percibe una persona por realizar un trabajo en relación de dependencia, durante una determinada cantidad de horas diarias, durante un período determinado de tiempo, que suele ser un mes.
El producto del trabajo de esa persona es propiedad de su "patrón", que a posteriori lo vende para realizar los beneficios de su negocio. En este caso, el trabajador rural trabaja de sol a sol, en negro, sin seguridad social, por el peor salario de la argentina, y las retenciones no le van ni le vienen: lo expolian igual.
El beneficio es el ingreso que percibe el capitalista como resultado de comprometer su capital en una actividad productiva, que puede ser industrial, comercial, agropecuaria, etc. El capitalista pone plata, contrata trabajadores, compra o alquila maquinarias, tierra, etc, y luego se lleva un beneficio proporcional a su inversión. En el campo el modelo de capitalista es Grobocopatel, que no es propietario de extensiones de tierra infinitas, pero dispone de una gran masa de capital, alquila mucha tierra (en genera los contratos por estos días se basan más que en adelantar un alquiler en compartir los beneficios de la cosecha), pone las máquinas, levanta la cosecha, y se lleva su beneficio.
El rentista es el que es propietario de las tierras y las alquila. A medida que el precio de los granos es más alto, el precio de alquiler es mayor, y el rentista se lleva más plata por el solo hecho de haber tenido la suerte de heredar un campo. De laburar, ni hablar.
Ahora, en muchos casos, el capitalista y el rentista son la misma persona, y los beneficios se confunden con la renta. Pero ojo! Nunca se confunden con el salario.
Cuando un propietario de un campo explota su propio terreno (rentista
y capitalista) y sube el precio internacional de los granos, suben sus ingresos porque sube la renta, y porque los beneficios superan a los beneficios normales transformándose en beneficios extraordinarios.
Los beneficios en una economía de mercado competitiva tienden a ser proporcionales a la inversión en todas las ramas de actividad, es decir, un capitalista a lo que aspira cuando pone plata en algo es a obtener esa tasa "media" de ganancia. Si obtiene menos se cambia de actividad, si obtiene más está de recontra fiesta. Por consiguiente, lo que sube cuando el precio de los granos se dispara es la parte de su ingreso que no es ni proporcional a su inversión, ni proporcional a su esfuerzo, sino proporcional a la cantidad de hectáreas que heredó de su papá.
Las retenciones en estos casos permiten que el Estado (no el Gobierno!) se apropie de la renta extraordinaria. Esa plata que llueve sin correlación con el esfuerzo. Los dueños de la tierra reciben un poco menos por su privilegiada posición de propietarios, y los capitalistas reciben un beneficio más cercano al beneficio normal (aunque sigue estando bien por arriba en el campo). ¿Los trabajadores? Los pocos que quedan con el avance de la siembra directa, siguen cobrando 1.000 pesos por trabajar de sol a sol. O sea, esto lejos está de tratarse de un impuesto al salario, o al trabajo.

2. "El campo somos todos, si al campo le va mal, a todos nos va mal."
O bien: "Yo vengo a apoyar al campo porque la carne está muy cara, y ellos son los que producen y saben como hacer las cosas."
Refutación: En primer lugar hay que decir que con este nivel de retenciones al campo lejos está de irle mal. Tal como han mostrado muchos estudios, su nivel de rentabilidad por hectárea con las retenciones actuales está por sobre el nivel de rentabilidad del mes de diciembre último (que era uno de los picos históricos de rentabilidad).
En segundo lugar, si al campo le fuera tan bien como el campo pretende, es decir, igual que ahora pero con retenciones mucho más bajas, el resto de la sociedad la pasaría bastante mal. Estos datos han estado circulando estos días, pero vale la pena repasarlos. Sin retenciones el kilo de carne superaría holgadamente los $20 para los cortes populares (el asado ya andaba por los $15), el litro de leche sin retenciones y subsidios andaría por los $3,5; el precio del litro de aceite pasaría de los $8 de ahora a unos $15, el kilo de pan subiría al menos un 50%, y así podríamos seguir. Es decir, el campo, haciendo las cosas como ellos saben, nos daría de comer a precios de Nueva York, haría reventar el modelo económico, y nos dejaría nuevamente con un ejército de pobres, desocupados e indigentes. Estas ideas de laissez faire son uno de los lamentables legados de la dictadura y el menemismo, que habitan en los más recónditos rincones de las cabezas argentinas.
En tercer lugar, teniendo en cuenta que si el campo funcionara sin intervención los precios serían mucho más altos, el tipo de cambio sería mucho más bajo, y la re-industrialización se iría al tacho. Como el campo no puede absorber mucho más del 30% del empleo, siendo muuuuy generosos, la pregunta que hay que hacerse es ¿quiero volver a mendigar trabajo? Si la respuesta es no, entonces el estado tiene que intervenir fuerte sobre el sector agropecuario.
El campo lo que sabe es producir, pero lo que quiere además es llevarse toda la plata que pueda. De lo que se trata acá no es de atentar contra el sector, sino de evitar que su bonanza sea la miseria del resto.

3. "Que la plata se la quede el campo, total sino Cristina se la gasta en carteras, aviones y botox."
Refutación: El saldo del aumento de retenciones es de u$s 1.500 millones.
La recaudación total por retenciones anda en los $20.000 millones. Supongamos que Cristina es una chora, y se compra las carteras y el avión con la plata de los productores agropecuarios. Hagamos la cuentita: $20.000 millones de retenciones
- $200 millones de avión presidencial (que sirve para que nuestro
Presidente electo democráticamente no se caiga en pleno vuelo, cosa que a muchos de los manifestantes de capital, de sangre golpista, les gustaría bastante) -0,03 millones en carteras (pongámosle 1.000 dólares por cartera, y treinta carteras)
----------------
$ 19.799,97 millones de pesos para pagar deuda externa, mejorar jubilaciones, realizar obras de infraestructura, llevar a cabo planes de empleo para la juventud arruinada por la crisis que no tiene la suerte de tener 400 hectáreas en Gualeguaychú.

4. "Me solidarizo con los pequeños y medianos productores, ellos con estas retenciones no pueden subsistir."
Refutando: Dejemos de lado a los pequeños. Ahí hay que hacer políticas focalizadas, que deberían apuntar sobre todo a la generación de más valor agregado que a otra cosa, porque un campo de 50ha. no tiene la escala para soja. Las retenciones móviles hay que sostenerlas, e incentivar a los pequeños mediante subsidios a que hagan otra cosa (leche, carne, chancho, etc).
Ahora, los llamados medianos que aparecieron en la tele estos días, que dicen que tienen "solo" 400ha en Gualeguaychú, se olvidan de decir que su "pequeño patrimonio" asciende a valores que están entre los U$s2 y los u$s4 millones (sí! cuatro palos verdes!), y que tienen un resultado por cosecha de entre $500.000 y $700.000, a lo que se debería sumar lo que obtienen por soja de segunda o trigo. Es decir, lejos están de quedar al borde de la quiebra. Lo que están defendiendo estos tipos es su rentabilidad superlativa. Y lo están haciendo a costa del resto de los argentinos, bloqueando el acceso de alimentos a los centros urbanos, generando escasez, y subas de precios.

5. "Los cortes de ruta están justificados, son legítimos."
Refutando: Este tipo de posiciones se deja traslucir sobre todo en los medios televisivos. Los periodistas parecieran no presentar ninguna objeción a que un grupo de manifestantes corte las rutas de acceso a los centros urbanos de todo el país. Es muy preocupante esto, y muy indignante. Cuando los piqueteros "de tez morena", "negritos", "cabezas", o simplemente "pobres", cortaban las rutas para hacer oír su voz desesperada porque se habían quedado sin trabajo hace años, porque no tenían para darle de comer a su familia, porque reclamaban al menos la asistencia del estado para no ver desnutridos a sus hijos, los medios los calificaban de "subversivos" y "delincuentes", se les achacaba que la constitución no permitía ese tipo de manifestación, se los acusaba de agredir a la sociedad. Recordemos que los piqueteros "morenitos" nunca amenazaron con desabastecer a las ciudades, lo más lejos que llegaron fue a generar caos vehicular.
¿Por qué ahora los periodistas no ponen caras serias, por qué no dicen que esto es inadmisible, que la libertad de uno termina cuando empieza la del otro, que estas medidas son subversivas, que hay que ponerle fin a esta situación metiendo palo y bala? Acaso no es bastante más grave desabastecer a todas las ciudades en defensa de las ganancias extraordinarias que generar un poco de caos en defensa de la subsistencia?

Concluyendo...

Esperemos que estos puntos de reflexión sirvan para que alguno reconsidere su apoyo a los reclamos "del campo". Que la reflexión le permita dejar de repetir los argumentos de terceros que van en contra de los propios intereses, y de los del colectivo social. En este conflicto estar a favor de las retenciones no es estar a favor del gobierno, es estar a favor de una política económica redistributiva, que además es un pilar central de un modelo económico que permite pensar en un país inclusivo, con trabajo y perspectivas para todos. Al gobierno le falta mucho para poder autoproclamarse "el gobierno de la redistribución del ingreso", pero si no puede implementar medidas como esta, ni Cristina ni nadie va a poder avanzar ni medio metro en el sentido de sentar las bases para un país más justo.

2 comentarios:

coek dijo...

Che campeón, mataría que cites la fuente de donde sacaste el post, es decir
www.homo-economicus.blogspot.com

Porque digamos que esto lo escribí yo!

De cualquier modo, bienvenida la difusión.

Saludos,
coek.

Mario Rabey dijo...

Gracias Coek, por pasarme la fuente: ya la subí en el artículo. A mí me debe haber llegado por uno de esos tantos mails ...
Saludos,
mario