Editor: Mario Rabey

31 de marzo de 2008

Discurso de Cristina Kirchner - 31 de marzo


Cuando uno escucha los datos, que acaba de darnos el señor Ministro de Economía, debo confesarles que siento un poco de pena y de dolor por estar discutiendo algunas cosas en una Argentina que con el esfuerzo de todos hemos logrado transformar en estos cuatro años y medio, aunque todavía quedan argentinos que no tiene trabajo, que tienen hambre o que aún teniendo un salario no les alcanza para vivir con la dignidad que todo hombre y toda mujer merece”.


Es importante conocer y tener información para tomar una decisión, cuando uno tiene la responsabilidad de ser un presidente o una presidenta porque obliga a una mirada más abarcativa, a una mirada a todo el territorio. Tengo que mirar desde Jujuy hasta Ushuaia, desde Mendoza hasta el Río de la Plata y además, debo mirar con precisión a cada uno de los sectores para ver cuáles son las medidas más razonables que defiendan el interés de la Nación y el interés del pueblo, términos que ustedes saben son para mí, profundamente democrática, la convicción más íntima.


La democracia es, esencialmente, el pueblo y los intereses del país, en conjunto, unidos, sin posibilidad de ser separados. Y es precisamente en este marco de situación del mercado interno, internacional donde uno ha tomado una medida como la que acaba de describir el Ministro Lousteau, la resolución del 11 de marzo. Podría haber sido en cualquier otra área, en la salud o en política judicial, pero siempre son estos los ejes que deben movilizar a un Presidente de la República cuando toma una medida: la mirada del conjunto.


Y aquí, en la República Argentina, donde tenemos 300 millones de hectáreas de territorio nacional, de las cuales el 10 por ciento (30 millones de hectáreas) son cultivables, casi el 50 por ciento está dedicaba al cultivo de la soja. Ahora bien, ¿esto convierte a la soja en algo maligno? No, pero – argentinos y argentinas – de esa soja los argentinos sólo consumen el 5 por ciento, el otro 95 por ciento se exporta. ¿Y qué es lo que consumen los argentinos, qué es lo que consumimos los argentinos? : Leche, trigo, pan y carne, que está en la otra porción que va quedando y que cada vez es menor.


Podría hablarles – allí la veo a Romina Piccolotti (titular de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable)- de 1 millón 100 mil hectáreas en deforestación, que hemos tenido para dedicar al producto de la soja y lo que esto afecta en biodiversidad e impacto climático, pero dejemos este aspecto medioambiental, muy importante, el impacto ecológico, para centrarnos exactamente en la medida económica.



Las retenciones y compensaciones


En el otro 50 por ciento tenemos que tener el trigo, el maíz, la carne, que es la dieta de los argentinos. El precio internacional de todos los comodities y de todos los alimentos, ha subido, lo cual nos obliga a un doble sistema a utilizar en la República Argentina: retenciones y compensaciones. Retenciones para evitar que el precio internacional nos dispare, nos vuele los precios internos de lo que consumimos los argentinos. No estamos – me parece – dispuestos a cambiar nuestra dieta alimentaria; por el contrario, para que ustedes tengan una idea, estamos consumiendo casi 70 kilos de carne vacuna por año y casi 30 kilos de pollo por argentino, casi 100 kilos de proteína animal, un caso único en el mundo.


Lo cierto es que esto se mantiene, además, porque el maíz, es el alimento fundamental para nuestros pollos, también para nuestro ganado porcino, vacuno. ¿Qué quiero decirles con esto? Que este juego de retenciones que han sido tan criticadas desde el sector agropecuario son las que nos permiten no sólo mantener el equilibrio de los precios internos, sino también, al mismo tiempo, incentivar determinados cultivos. Porque bueno es decirlo, esta resolución del 11 de marzo, además, por primera vez, en la Argentina reduce la retención de maíz y de trigo, que es lo que también nos interesa tener a los argentinos.


Recién veíamos los precios de estos alimentos en los países vecinos y en Europa, donde también se venden precisamente estos productos. Pero yo les contaba que, además de las retenciones, tenemos un sistema de compensaciones porque tampoco queremos que nuestros productores pierdan dinero. Este año, además, la ONCCA ha pagado 500 millones de dólares para poder mantener los precios internos, porque si no tampoco podríamos haberlo hecho con las retenciones. 500 millones de dólares que ha pagado a tamberos, a productores, a invernadores, a engordadores, a productores de trigo y también a la agroindustria harinera, es decir a todo lo que constituyen, digamos, los proveedores del alimento que consumimos todos los argentinos.


Ya no basta, siquiera, con las retenciones para contener precios por la diferencia de los precios internacionales; además está el dinero que el Estado, que los argentinos estamos poniendo, en materia de compensaciones. En este marco, la resolución del 11 de marzo involucraba únicamente al universo de productores de soja y girasol. Porque, reitero, a los de maíz y trigo se les hacía una reducción. Se aumentaba la retención y se creaba la retención móvil para la soja y también para el girasol.


¿Cuál era el precio, como recién decía el ministro, que tenía el productor cuando decidió sembrar soja? 237 dólares la tonelada. ¿Cuánto es el precio de hoy aplicándose aún con la resolución del 11 de marzo? 279 dólares. Quiere decir que aún la totalidad de los productores, sean pequeños, medianos o grandes – aún con la retención tal cual se aplica – no tienen pérdidas o sea no pasa de ser una producción rentable a una producción que da pérdida. Esto quiero que quede muy claro, aún sin la compensación, que más tarde voy a describir, y que ha hecho también el ministro, aún sería rentable.


Podrían ser algunos productores, tal vez, por el costo de flete hasta la hidrovía, hasta los puertos.


Ahora bien, ¿cuántos son los productores de soja y girasol, en la República Argentina? : 84 mil. ¿A cuántos les va a llegar esta compensación, como hacemos con otras actividades que hoy anunciaba el ministro? A 62.500 productores que vuelven a tener la misma rentabilidad, no que vuelven a tener rentabilidad porque seguían teniéndola, sino que vuelven a tener la misma rentabilidad, como si no se hubiera dictado la resolución del 11 de marzo.


Y estos 62.500 productores que son, reitero, el 80 por ciento de los productores de soja y girasol de nuestro país, ¿cuánto producen, cuánto es el volumen que producen? Sólo producen el 20 por ciento de soja en la República Argentina; el otro 20 por ciento de productores produce el número inverso: el 80 por ciento del total de tonelaje de soja y girasol en nuestra República Argentina. Y de ese 20 por ciento de productores, que tienen el 80 por ciento del total del mercado, hay un 2,2 por ciento que tiene el 46 por ciento de la producción. Y acá viene la segunda parte de la mirada, cuando una Presidenta tiene que tomar una decisión, el tema de cuál es el modelo de distribución en la República Argentina y cómo se concentra la riqueza.


No porque ser rico esté mal, lo he dicho ya en reiteradas oportunidades, sino porque es necesario que, además de que haya muchos ricos, haya muy pocos pobres y casi nada de pobres. Yo siempre les dije que mi ilusión sería que en la República Argentina no hubiera un solo pobre. Creo que ese día podríamos denominarnos una sociedad justa, mientras tanto, mientras haya alguien sin trabajo y sin comida vamos a seguir siendo una sociedad con un grado de inequidad social reprobable.


¿Cuál es nuestra obligación entonces como gobernantes? Tomar las decisiones que reequilibren a la sociedad, que nos permitan, además, garantizarles a todos los habitantes trabajo, vivienda, salud, educación y también producir riqueza. Porque es muy importante, también, algo que señaló Martín (Lousteau) y que yo había señalado en Parque Norte, cómo estamos hoy los argentinos. Hemos logrado una reducción al 7,5 por ciento de desocupación.


¿Cómo ha sido la participación de los distintos sectores en la generación del trabajo que hoy tienen los argentinos: los empleados de comercio, los empleados en los talleres, en las fábricas, en los servicios? Pese al boom agropecuario sólo hemos logrado crecer, en este sector, un 1,5 ó sea que nosotros podríamos tener esta fantástica cosecha, que tanto sirve y ayuda al país, pero seguiríamos por el nivel de ocupación que produce el sector en el 21 por ciento de desocupación. Un poco el modelo de 1910, del Centenario, donde un pequeño sector concentraba la riqueza (mucha riqueza), éramos el granero del mundo, pero también éramos un país con mucha miseria. Esos cuadros de Berni maravillosos que seguramente algún coleccionista tiene y que son muy valiosos reflejan la desesperación de una sociedad en la cual la riqueza se concentraba en muy pocas manos.


Decía Martín Lousteau lo que genera un campo dedicado a la soja en cuanto a ocupación. El otro día charlaba con alguien y me decía que la soja es, en términos científicos, prácticamente un yuyo que crece sin ningún tipo de cuidados especiales. Para que ustedes tengan una idea, argentinos y argentinas, el clifosato, que es algo con lo que se bombardean las plantaciones de coca en Colombia o en la frontera con Ecuador para destruirlas, a la soja no le hace nada; es más, le hace bien porque le mata todos los yuyos que están alrededor.


Esto no está mal, no estoy haciendo una crítica a la “plantita” que tiene un altísimo valor proteico, similar a la carne, pero que, reitero, no es del gusto ni de la dieta alimentaria de los argentinos.



Puestos de trabajo


Un campo dedicado a la soja requiere 1 o 2 puestos de trabajo. El otro día alguien me hablaba de un campo en Capilla del Señor de 900 hectáreas, un campo importantísimo, con una altísima rentabilidad, según me decía su propietario y con 2 empleados; una minipyme familiar que, por ejemplo, presta servicios a la agroindustria en materia de pan, genera aquí, en provincia de Buenos Aires, 12 a 14 puestos de trabajo, insisto, una minipyme.


¿Qué tengo que pensar, entonces, argentinos y argentinas, cuando tomo decisiones? En el conjunto de los argentinos y en el conjunto de las macropolíticas. Porque el campo genera riqueza, pero la industria, con su valor agregado, genera riqueza y trabajo que es lo que los argentinos necesitamos, aunque necesitamos de los dos. Pero esencialmente tenemos que saber que cuando se toma una decisión, se toma con esta mirada, con este grado de información.


Invitación al diálogo y las respuestas del campo con paros


Hoy, estas medidas nos hubiera gustado debatirlas con el sector, pero quiero hacer una breve crónica y cronología del diálogo. El (martes) 11 de marzo fue dada la Resolución del Ministerio de Economía; al otro día exactamente, el señor Jefe de Gabinete se comunicó con las entidades para que comenzara la discusión sobre el tema de los pequeños productores que, reitero, aún sin esta compensación tienen rentabilidad. Respondieron el día jueves (13 de marzo) con 4 días de paro. Volvió a convocarlos el día 18, respondieron con el paro de Semana Santa, y el día 25, que le tocó hablar a esta Presidenta y sabiendo que lo iba a hacer, 3 horas antes lanzaron el paro por tiempo indeterminado.


Aún así, volvimos a convocarlos al diálogo, Estuvieron aquí, en la Casa de Gobierno, el día viernes (28 de marzo) en una reunión de 5 horas para proseguir con la discusión de estas medidas de las que hoy, día lunes, estamos hablando. El (último) sábado volvieron a lanzar otro paro hasta el día miércoles.


Yo veo aquí sentados a hombres de negocios muy importantes de la Argentina y de distintas actividades, de la construcción, de los servicios, de la producción, hombres que están acostumbrados a discutir con sus sindicatos, con quienes trabajan para ellos, con sus proveedores, en fin, con lo que, en definitiva, ello significa, son todos hombres y mujeres que toman decisiones en la República Argentina y que necesitan permanentemente negociar y articular. Pero negociar y articular no es decir “o se hace lo que yo digo o no hay diálogo y negociación”. Eso no es diálogo y negociación, eso es imposición.


Uno cuando ve estos números y observa que son 84.000 los productores y que con estas medidas se contempla y se deja la misma rentabilidad como si no hubiera existido esa Resolución del 11 de marzo, y que 62.500, el 80 por ciento de todo el sector tampoco las aceptan, uno siente que hay otros cuestionamientos que van más allá de la medida, que van más allá de la decisión.


A esto le sumamos el mejoramiento que significa para las provincias del NEA y del NOA, de lo que se denominaba “puerto seco”, ustedes lo recuerdan, y que en 1991, cuando empieza la convertibilidad que casi hace desaparecer al campo argentino, se eliminó ese concepto de “puerto seco”, que significa el costo diferencial de flete que tiene un productor en las zonas marginales frente a un productor de la Pampa Húmeda o que está cerca de la hidrovía, por ejemplo, de los puertos de embarque que tiene un costo diferencial.


Esto también hoy lo estamos restituyendo, con lo cual los productores de las zonas marginales, no solamente quedan con la misma rentabilidad antes de la Resolución del 11 de marzo, sino que quedan en mejor posición, porque no había reconocimiento a este flete para el pequeño productor. Entonces, argentinos y argentinas, ¿qué es lo que estamos discutiendo hoy?

Por eso les decía al principio lo de la pena y el dolor en una Argentina donde todavía tenemos muchas materias pendientes, donde necesitamos que quienes trabajan en la industria, en el comercio, en los servicios, sigan teniendo sustentabilidad macroeconómica para poder funcionar.


Mercadería decomisada y en mal estado


En este sentido, me dolió mucho ver algunas fotografías que se publicaron ayer y este fin de semana. El 50 por ciento de la producción hortícola, que también son hombres y mujeres productores mucho más pequeños, no tienen gran cantidad de hectáreas, son quinteros, están todo el día con el lomo al sol para sacar sus hortalizas –el señor Vicepresidente (Julio Cobos) debe conocer de ello porque muchos vienen de Mendoza- insisto, el 50 por ciento que entró al Mercado Central este fin de semana tuvo que ser decomisada.


Ni qué hablar de lo que está pasando con los polleros, los cuales también tienen severos problemas por la falta de suministro de maíz y de los alimentos que comen, obviamente, los pollos.



“Les pido que protesten al costado de las rutas”


He visto también hacer asados a la vera de los caminos. Vi ayer una foto muy impactante de unos piqueteros rurales que hacían un asado –no está mal hacer asado, a todos los argentinos nos gusta el asado a la vera del camino- pero yo le pido a todos aquellos que creen que sus derechos han sido vulnerados y que tienen el derecho a manifestarse, que lo hagan al costado de las rutas, que permitan el traspaso de los camiones que llevan los insumos y los alimentos para el pueblo y, también, los insumos para que las industrias y los servicios puedan seguir cumpliendo con su función empresarial.


Porque el derecho a manifestarnos no se nos quita aún cuando tengamos rentabilidad. Uno puede ser multimillonario y quejarse igual y esto no lo convierte en una mala persona, en todo caso será valorado por el resto de la sociedad, no importa. Pero en nombre de todos los argentinos, de todas las argentinas, en nombre de los productores y horticultores, en nombre de las industrias, de las pymes, de la minipymes familiares, en fin, en nombre de los argentinos, yo les pido, una vez más y todas las veces que tenga que hacerlo, porque para eso soy Presidenta de la República Argentina, que por favor dejen transitar a los camiones y, además, que por favor también, se piensen como parte de un país, no como propietarios del país, sino como parte.


Finalmente, argentinos y argentinas, toda vez que sea necesario vamos a dialogar, a hablar, la Casa de Gobierno está abierta para todos y para todas, para todos los sectores, pero para dialogar, para acordar y para entender que cuando un gobierno constitucional en ejercicio de las facultades que le confiere la Constitución y las leyes y, esencialmente, el voto popular, toma una medida que está en ese marco de legalidad y de legitimidad, puede ser, por allí, no aceptado, porque hasta no tiene por qué ser aceptado, pero sí entendido.


Uno va a poder rechazar una medida en la que cree que si iba a ganar un millón y medio ahora va a ganar un millón trescientos, seguramente le hubiera gustado ganar un millón y medio, eso hasta puedo entenderlo como Presidenta y, fundamentalmente, como ser humano.


Yo les pido que, en nombre de las instituciones, en nombre de la calidad institucional, en nombre del pueblo, en nombre de todo lo que les ha tocado vivir a los argentinos, recapaciten un poco.


Estos gráficos son demostrativos de una Argentina cada vez más concentrada en determinados sectores, una Argentina que si sigue creciendo en la producción de los alimentos vitales de los argentinos, vamos a tener severos problemas. Habrá gente que gane mucho dinero, pero vamos a tener problemas porque los argentinos en estos cuatro años y medio nos hemos acostumbrado nuevamente, a partir de tener el trabajo, a contar con los bienes y con los servicios que nos han hecho más digna la vida a todos y a todas. (Agencia NOVA)


Faltantes en los hospitales

Los directores de los dos hospitales públicos más importantes de Catamarca, San Juan Bautista y el Hospital de Niños Eva Perón, afirmaron que entre hoy y mañana se quedarían sin carne y otros alimentos destinados a los pacientes internados.

En los supermercados de la provincia, las góndolas de carne estaban ayer llenas de frutas envasadas al vacío. Y muchas panaderías informaron que permanecerían cerradas hasta que se normalice la provisión de harina.




Un modelo para pocos

Sebastián Gutiérrez


Vivo en Madrid hace cinco años. Nací en Liniers y me críe en José Ingenieros, provincia de Buenos Aires. Allí viví con mis padres antes de venirme a España. Tenía una humilde panadería en el barrio de Villa Luro. Me tocó vivir toda la crisis de De la Rúa, el corralito, los saqueos, el cacerolazo, etc. Aguanté inmóvil, impotente y desamparado hasta que me di cuenta de que no era bueno para mi salud mental y me fui apretando los dientes con la esperanza de volver. Hoy la realidad es otra, veo a la Argentina desde afuera, la comprendo más y la quiero más. Pero, lo de ayer (visto en directo a las 4 de la madrugada) me ha vuelto a desilusionar. No lo entiendo... Cuando yo me puse la panadería con mis padres, con plata prestada de familiares y amigos, se vino la crisis. Por aquel entonces, la docena de facturas la cobraba tres pesos y el saco de harina me salía 20 pesos. Luego del corralito que a mí no me tocó (por desgracia nunca tuve resto para ahorrar) se vino la pesificación de las deudas (de esas sí tenía muchas). Entonces caí en la trampa hipócrita de la Argentina. Veía, por un lado, cómo se pesificaban las deudas de sectores del campo a un valor menor de lo que me pesificaban mis deudas (me parecía justo para una reactivación) y, por otro lado, la materia prima que compraba “del campo” me la cobraban a precio dólar. La harina pasó a valer 50 pesos y toda la materia prima (manteca, dulce de leche, margarina) tuvo subas de hasta un 300 por ciento; y ¿qué pasó? Que yo no podía subir la factura un 300 por ciento, o sea, cobrarla 9 pesos, la subí a 3,60 (un 20 por ciento más). Como verán la cuenta es muy fácil, la diferencia me la comí yo, como todos los pequeños minoristas. Mientras, el “campo”, augurando una reactivación por exportaciones y competitividad, me vendía la materia prima al mismo precio que a una panadería de Madrid. Ahora me pregunto, la gente que estaba ayer en las calles, ¿qué reclamaba? ¿Que los precios suban en las góndolas? ¿Que falte la comida? ¿Ganar más plata? Es tan claro como triste, la ignorancia todavía hace que la clase media se enfrente con los más pobres, y los que ganan son siempre los mismos, la oligarquía codiciosa y egoísta a la que siempre le interesó más su bolsillo que los intereses de la Argentina. Y son siempre los mismos los que confunden a esta clase media, cada vez más incrédula y apolítica que persigue el modelo de “sálvese quien pueda”. Este es el modelo que más les conviene a los “cinco” que deciden el futuro del país. Un país que sale a la calle porque le tocan los ahorros (totalmente válido y en su derecho); pero que, una semana antes cuando sale en portada una niña tucumana desnutrida, se queda en su casita comentando que la docena de medialunas subió un 20 por ciento.

Violencia de la Sociedad Rural

por Cristina Villanueva

Estuve en Chile antes del golpe de Estado, recuerdo los supermercados vacíos, porque no dejaban llegar las mercaderías los que después llenaron al país de sangre. Veo escenas en televisión y las diferencias con que se trata a unos y a otros grupos. De acuerdo con quiénes son los que manifiestan o hacen piquetes. La violencia no se les asigna a los de piel más clara. Es violento cortar tantos lugares del país al mismo tiempo, no dejar llegar las mercaderías o encarecerlas. Es violento dejar sin comida a la gente. Lo hacen los que ganan sumas fabulosas y están ávidos de más y más. Mañana alguien con un sueldo corto no podrá comprar lo que aumentó, pero eso para muchos medios y muchos opositores no es violencia, el hambre para ellos no es violencia. También sabemos que no sólo ésa es la que pueden usar. Siempre usaron la violencia contra los gobiernos elegidos. Es un momento para hacerles frente. No tema, señora Carrió, los violentos son los que desde el poder económico y los medios avasallan todo.

No les creo a los llorones

por Diego Linares

Mi mujer heredó una pequeña chacra de 17 hectáreas en Villa Cañás, Santa Fe. Cuando su fallecido padre envejeció, la arrendaba a un vecino, modalidad que se mantiene ahora. En el 2001, con el 1 a 1 y sin retenciones, la chacra le daba una renta anual de alrededor de 3000 pesos, una vez descontados los impuestos inmobiliarios. Hoy, con las necesarias retenciones, esa renta es de 15.000 pesos. Por supuesto que no vivimos de esto, es simplemente un ingreso extra, que nos sirve para medir cómo evolucionaron los ingresos del sector agrario, y tener una idea de los ingresos de los “pequeños productores” que tienen más de 50 hectáreas. No les creo nada a los llorones que dicen que con las retenciones se van a la quiebra. ¿Qué sector multiplicó por cinco sus ingresos en pesos desde el 2001? Si los ingresos fiscales por las retenciones son mal aplicados, eso es harina de otro costal. No voté a los Kirchner, y nunca voté a un candidato del justicialismo, pero lo que más bronca me da es el egoísmo sectorial que reina en este país. Cada cual chilla de acuerdo con dónde le apriete el zapato, y nadie tiene una visión del país en su conjunto. Por eso estamos como estamos. En ese egoísmo incluyo a la mayoría de los políticos.




Un golpe sin militares

por Rafael Szir

La situación creada por ciertos sectores del campo debe servir para reflexionar acerca de sus causas y consecuencias posibles. Al campo le va bien, el país está mucho mejor que hace cinco años, la coyuntura internacional nos favorece, entonces ¿por qué hay un clima encendido y peligroso? Los ruralistas ricos dicen que los piquetes son espontáneos y provienen de los chacareros chicos y en muchos casos rebasan a sus dirigentes de la FAA. Los dirigentes de la FAA encabezan muchos piquetes, con arengas que superan en hostilidad a las más duras de quienes en Buenos Aires paran los subtes o algún hospital. Se arrogan el derecho de impedir el tránsito de camiones con productos imprescindibles para la canasta familiar, con lo cual atizan el desabastecimiento y el obvio encarecimiento de lo poco que queda en las góndolas. Los políticos opositores –Macri, Carrió, entre otros– suman bronca a la bronca y alientan los cacerolazos urbanos, a los que se pretende mostrar como espontáneos. Se cuestiona el derecho de quienes defienden al Gobierno y se los trata como siempre, es decir “son violentos”. ¿Adónde conduce esta situación? Se dice que como los militares ya están fuera de juego, no hay peligro de golpes de Estado. Aquí creo que se comete el mayor error, por parte de la gente y los pocos medios honestos. Si las consignas porteñas son “que se vaya Cristina”, se trata de intento o deseo de golpe. Si los chacareros y sus dirigentes dicen como escuché decir a De Angelis, “que si viene la Gendarmería a hacer circular los camiones con productos alimenticios, que vengan con las ambulancias...”, ¿qué es eso? Los golpes siempre tuvieron base en descontentos justificados o fabricados, y que el protagonista ritual no esté en carrera –los militares– en absoluto les quita el carácter golpista a ciertas acciones y discursos. Ver lo que pasa en Bolivia, Venezuela, Ecuador, donde los ricos se levantan para enfrentar a sus gobiernos, con apoyo de medios y en algún caso con el de Bush, evidencia que aun sin los militares se puede desestabilizar a un gobierno. Mi modesta opinión, aunque se vea como loca, es que como no se vislumbran formas electorales de vencer a este gobierno, se está recurriendo a un desgaste que por más errores en algún eventual porcentaje en las retenciones, nunca justifica encender el país, que no es del campo ni de la clase cheta, sino de casi 40 millones de habitantes.


Se libra una batalla: hacia la Reforma Agraria

HACE FALTA UNA REFORMA AGRARIA PARA EVITAR LA CONCENTRACIÓN DE LA TIERRA, LA EXTRANJERIZACIÓN DE VASTOS TERRITORIOS, LA PROPIEDAD PRIVADA DE CERROS, MONTAÑAS, RÍOS, LAGOS (LAS DENOMINADAS TIERRAS IMPRODUCTIVAS), LA DESERTIZACIÓN POBLACIONAL DEL CAMPO Y LAS PRÁCTICAS CONTRARIAS A LA INDUSTRIALIZACIÓN DE LA NACIÓN

POR DIEGO FLORES BURGOS

Publicado el 30/03/08 en Diario Libre, San Juan

Rutas cortadas, desabastecimiento potencial, manipulación mediática de la información. Todas consecuencias de este movimiento de piezas que hábilmente, la siempre persistente, lamentablemente, oligarquía agropecuaria de la Argentina, ha sabido pergeñar.

Es que en esta medida sectorial están reunidos dos grupos que, aunque similares en lo aparente, son muy distintos en el fondo.

Esto porque los pequeños productores pampeanos, aquellos cuyas propiedades llegan hasta las 300 hectáreas y que son los que verdaderamente brindan ocupación en el campo, por esas cosas del destino, se han integrado en la lucha junto con los terratenientes, la clásica oligarquía agrícola, ya no ganadera (porque la carne tiene menos rentabilidad que los granos).

La misma oligarquía terrateniente, que desde la campaña del desierto, esa apertura a la fuerza de las tierras ocupadas por indígenas y posteriormente ocupadas por los hijos de la campaña, viene disponiendo de los gobernantes y de las políticas de gobierno.

La misma oligarquía que mantuvo siempre en el atraso a nuestra Nación.

La misma oligarquía que, cuando hubo posibilidad de sustituir el modelo agroexportador, para ser menos dependientes de los países desarrollados, sabotearon todas las posibilidades.

Sabotearon los gobiernos populares de Irigoyen, en 1930, el de Perón en 1955, el de Frondizi en 1962, el de Illia en 1966 y el de María E. Martínez de Perón en 1976. Gobiernos en los que el pueblo, como titular de la soberanía estatal, ejerció su derecho de nombrar a sus conductores.

Actuando de esta manera, hundieron las posibilidades de una Argentina industrial, una argentina desarrollada y más igualitaria.

Hoy no están las FFAA para apoyar a estos grupos, grandes grupos concentrados, apoyados por los pequeños productores, para realizar otro golpe de estado. Pero como dice el Chango Illanes, esta situación 30 años atrás hubiera sido causa suficiente para la aparición de un gobierno de facto.

Esta oligarquía tiene las características recesivas de todas las oligarquías americanas. Aún de las que hoy se mantienen en otros países y que generan este tipo de conflictos. Piénsese en Bolivia y en Venezuela.

Pero recuérdese el caso de los EE.UU. Ese país también tuvo su oligarquía terrateniente. Y para que triunfara el modelo industrialista debieron pasar 4 años de guerra civil. Al finalizar la guerra, era claro que el modelo que iba a seguir el país del norte no iba a ser el de los terratenientes al poder, sino el de los burgueses e industriales al poder.

Por ello y por su lógica protestante, como lo explicó bien Max Weber, EE.UU. se transformó en un país desarrollado e industrializado. No sería seguramente como el resto de lo países latinoamericanos, pero tal vez tendría un grado de desarrollo equivalente al de España o Italia.

Este paro agropecuario no es una lucha de pueblo contra gobierno o pueblo contra piqueteros, como algunos medios tales como el canal de TV América quieren mostrar.

El gobierno, recordemos, es el órgano conductor del Estado. Y el Estado somos todos los argentinos y extranjeros que han tomado a nuestro país como su hogar.

La separación entre Estado y Sociedad o entre Estado y Pueblo es una forma más de manipulación de grupos de interés cuyo objetivo es debilitar los mecanismos estaduales de control a fin de poder libremente desarrollar (desregulación) todo el potencial ilimitado y para nada ético de las fuerzas concentradas del mercado. Mercado en el que siempre los pequeños son los perjudicados.

Esta oligarquía, que derrocó gobiernos populares, que desde la devaluación tiene ganancias extraordinarias (aparte de la rentabilidad extraordinaria que la pampa argentina por naturaleza tiene, frente a otras áreas de cultivo del mundo), no comparte la idea de la función social de la propiedad privada. Función, que por lo demás es justa, ya que las ganancias que ellos perciben, si no fuera por el marco social e institucional en el que se encuentran inmersos, no las pudieran haber recibido nunca.

Por supuesto, el sistema de retenciones móviles no es la única medida que el gobierno nacional debe tomar. No nos podemos quedar con eso. Continuar con este mecanismo no redituaría en mayores beneficios palpables para el pueblo. De nada sirve seguir alimentando la alcancía. Hay que destruir, de una vez por todas, la oligarquía terrateniente en la Argentina. Medida que no hay que lograr con violencia, pero que el Estado, en uso del monopolio legítimo del uso de la fuerza, habría de utilizarla en caso de ser necesario.

Para ello debe implementarse de una vez por todas, la reforma agraria.

La reforma agraria es un conjunto de normas que tiendan a evitar la concentración de la tierra, la extranjerización de vastos territorios, la propiedad privada de cerros, montañas, ríos, lagos (las denominadas tierras improductivas), la desertización poblacional del campo y las prácticas contrarias a la industrialización de la nación.

Estas medidas son necesarias de aplicar en este contexto. Sin ellas, las retenciones móviles son solo un instrumento fiscal, nada más.

Pueblo argentino, se está librando una batalla más en esta guerra que desde 1880 la Argentina viene perdiendo contra una minoría "nacional" coligada con intereses externos. Intereses ambos que no son los del pueblo.

Defendamos a nuestro gobierno popular. Defendamos las retenciones móviles a las exportaciones. Exijamos un modelo industrial incluyente frente al agroexportador concentrado y empobrecedor.

Piquete Paquete

Publicado en Diario Libre de San Juan, 26/03/08

Hace 14 días que los productores agropecuarios de la Argentina cortan rutas, y prefieren perder su producción a llevarla al mercado interno, porque en definitiva, se trata de esto.

El perjudicado entre comillas y paréntesis es el productor agro-exportador, las retenciones operan sobre ese sector, ningún otro. Y más que nada se trata de los productores de grano. ¿Hace cuánto que no ven en el mercado aceite de soja? Pues pregúntele a su agroexportador amigo, ese que anda caceroleando por ahí, y él le dirá que la mayor parte de la producción de granos se va al exterior.

Por obra y gracia de espíritus no tan sanctos (desde la dictadura de Onganía para adelante), el Estado argentino ha quedado sin instrumentos de planificación económica y financiera.

Uno de los pocos que quedan son las retenciones. ¿Por qué? porque si se apelara a los controles de
precios más estrictos, habría desabastecimiento, como nos tiene acostumbrados desde hace largo tiempo la cadena de comercialización. Apenas aparece en el horizonte medio intento de regulación, las góndolas se vacían automáticamente.

Y por qué hablamos de los controles de precios ahora, pues por el público y notorio aumento de los precios, que sólo con el aumento de las retenciones ha conseguido frenarse, porque si fuera por los productores agroexportadores, Sra., Sr. de clase media, estaríamos pagando en dólares los productos de la canasta básica. Ellos no le tienen piedad a sus bolsillos, como no la tienen los comerciantes, que vienen con la maquinita para remarcar humeante y contra ellos, la clase media argentina no se manifiesta.

Quién puede sostener un paro 14 días sin vender nada, sin cosechar nada, sólo aquel que tiene colchón para hacerlo, con lo cual la teoría del pobre chacarero coloradito por el sol, que campea (valga la rebusnancia) en los medios es falaz e interesada, cosa a lo que también estamos acostumbrados, porque como ya sabemos en nuestro país no hay libertad de prensa sino de empresa.

Obviamente el gobierno hay cosas en las que se equivoca. No, en el discurso que dio la presidenta anoche por cierto. Pero se equivoca manteniendo a Moreno, que es un personaje insostenible, aunque se puede reconocer como logro suyo la negociación con las petroleras que detuvo el aumento de las naftas, casualmente, amenazando con el aumento de las retenciones.
Se equivoca también en no aplicar lisa y llanamente la ley de Abastecimiento, que tiene contenido penal y suficiente para remediar la crisis que genera este lock-out, palabra más apropiada para definir a actividad de los agroexportadores, que paro, instrumento de lucha de los trabajadores y no de los empresarios y oligarcas.

Se equivoca el gobierno en no haber trazado desde el principio planes destinados a democratizar verdaderamente la economía, distribuir la riqueza en serio, encarando las reformas históricamente pendientes en nuestro país, entre ellas la Reforma Agraria, que además de permitir el acceso a la tierra a productores rurales reales (y no los actuales que viven en Capital Federal con lo que sacan del mero arriendo de sus campos), permitiría una política ambiental que protegiera el suelo, la tierra del doblemente agresivo cultivo de soja, por el desgaste ecológico que produce un cultivo extraño a nuestro suelo y por la forma en que lo desarrollan los agroexportadores, destruyendo el monte nativo y desplazando a centenares de pobladores originarios, condenándolos a la miseria y la exclusión.

Sabemos que esto no es fácil. Pero creemos que hay que lanzar la discusión para que se acomoden los sectores que están dispuestos a bancar políticas realmente democráticas y pluralistas y no los mismos gatos de siempre que caen parados en cualquier gobierno y situación, virando como veletas a cualquier viento que venga del poder.

Este gobierno necesita construir verdadero poder popular y no lo va a hacer sólo con los discursos de la Cristina o el Néstor.

Empresas multinacionales y oligarquía terrateniente

Sentando postura

Amigos, conocidos, lectores fieles, curiosos circunstanciales:

Hoy deseo compartir con ustedes mi respuesta personal y hasta este momento privada, al correo de una querida amiga que decidió sumarse a la campaña mediática a favor y en apoyo a la movilización del 25 de marzo pasado y días subsiguientes de los sectores del "campo argentino" contra el gobierno nacional elegido democráticamente hace apenas unos meses.

Para eso ella me agregó en su lista de distribución de una cadena de mail muy difundida por estos días y que es una arenga escrita sobre la bandera argentina.

Como siento que esa cadena afectó mi sensibilidad personal, mis creencias y mis ideas sobre la realidad que me toca vivir, quise en esta respuesta, dejar claramente sentada mi opinión no solo ante esa amiga mía a quién conozco, respeto y quiero, sino ante todo un grupo de personas a las que en este momento les participo la misma.

A todos convoco tanto a reenviar esta carta a quienes así lo deseen identificando su origen y autor (no como aquella anónima cadena donde nuestra bandera es usada como papel para una arenga) ; así como de no estar de acuerdo, los insto encarecidamente me respondan si esta carta les resulta una invasión impropia en sus vidas o si tienen alguna crítica que hacer a mi propia opinión.

Con todo respeto.
Martín Campos - 27 de Marzo de 2008

Aquí va mi respuesta:

Queridísima Patricia,

con todo el cariño que sabés que te tengo quiero decirte que mi posición sobre este tema del “campo vs. el gobierno democrático” es total, completa y definitivamente opuesta a la movilización de los intereses oligárquicos que montados sobre algunas reivindicaciones tal vez válidas de algunos sectores del campo, se mueven en “pro” del deterioro y la caída de este gobierno popular que quiere decir “elegido por el pueblo” empujados por esta especie de “coalición cívica”, opositora, y auspiciados por algunos oscuros sectores defensores de miembros de las "Fuerzas Armadas" represores y torturadores y de sus familiares y amigos todos ellos firmes y actuales apologistas de los crímenes de lesa humanidad cometidos en nuestro país y aún impunes.

Tal vez a tus ojos eso no resulta demasiado claro y tu correo haciendo campaña por ellos podría ser un ingenuo apoyo a lo que crees una causa justa.

En fin, siendo así o no, de cualquier forma es mi obligación moral dejar claramente establecido que estoy en un todo de acuerdo con la posición del Gobierno de la Nación al que apoyo y defiendo firmemente, ya que mal podría ponerme del lado de los que históricamente ayudaron a destruir todo intento democrático y popular de instalar un estado de cosas justo en nuestra sociedad en los últimos 50 años, se llamen ellos Perón, Frondizi, Illia, Alfonsín, Néstor Kirtchner y ahora Cristina Kirtchner.

Mal podría, decía, acordar con aquellos que utilizaron los más diversos mecanismos antidemocráticos y violentos en beneficio de imponer las políticas del neoliberalismo en nuestro país desde hace más de 50 años.

“Aquellos” a los que me refiero son los abogados, contadores, ingenieros, etc., representantes de los intereses de las empresas multinacionales que, por ejemplo, en la soja exportada, se "roban" nuestros suelos fértiles y nuestra agua potable a modo de “bonus track”; de los menos de 6.000 terratenientes oligárquicos representados por la SRA (Sociedad Rural Argentina), cuyos encumbrados líderes he visto siempre sentados a la derecha del dictador de turno.

Esas 6000 familias que son los tradicionales descendientes de asesinos y ladrones de los pueblos originarios e inmigrantes desde hace 200 años, aquellos que aprovecharon siempre las crisis económicas para agrandar sus riquezas en detrimento de los más débiles;
tampoco deseo compartir el espacio de esa plaza de Mayo con los militares fascistas y sus socios civiles y religiosos que desde antes de la creación del Ejército Argentino Moderno allá por principios del siglo XX estuvieron (salvando muy honrosas excepciones) al servicio del imperio británico primero y norteamericano después y de la oligarquía agroganadera que los alimentó siempre, militares que usaron las armas entregadas por el pueblo para robar, torturar y matar al propio pueblo, armas que la sociedad les había entregado para la defensa común;
tampoco me sentiría cómodo junto al Episcopado y el clero católico ultramontano que bendice y avala indefectiblemente todos los intentos de provocar el sufrimiento, la miseria, la expoliación, la explotación, la obscena acumulación de riquezas producida gracias a la aberrante y aceleradísima transferencia de las mismas desde los sectores pobres a los ricos acorde con las ideologías y teorías económicas vigentes;
de modo alguno me resulta factible tampoco compartir esa convocatoria con los nuevos ricos de amplia fortuna y escaso intelecto, aquellos sostenedores de la amplia ideología de las 4x4;
ni con los del “voto cuota” que en los ´90 sostuvieron y mantuvieron el proyecto “Menem te estafa, te roba y te hambrea”;
menos aún junto con los monopolios de los multimedios que pretenden con un estridente “Clarín” dar forma a la opinión de “La Nación” dedicándose a mal-formar la opinión pública y a des-informar a la población en general haciendo uso de las herramientas mas viles de la propaganda subliminal; y por fin no deseo estar al lado de aquellos intelectuales que escriben y reescriben la historia a conveniencia del poder imperial para que los pequeños argentinos de hoy y de mañana no sepan como pasaron verdaderamente las cosas en el suelo donde nacieron y así poder elegir libremente.

En este caso del campo el análisis es lineal y las cuentas son sencillas, cuando los intereses que detentan el poder económico tienen pérdidas por las sagradas razones del mercado, entonces éstas son socializadas indefectiblemente y las deudas son pagadas por todos, (desde Rivadavia a Cavallo) los trabajadores, los abogados, los panaderos, los maestros, los campesinos, los poetas, los taxistas, los cartoneros, sean éstos buenas o malas personas, ejemplos de ética o perfectos inmorales, salvajes ladrones drogadictos o esforzados y virtuosos trabajadores cotidianos, en cambio cuando la coyuntura los favorece y los márgenes se agrandan exageradamente por las mismas “veleidades del mercado”, entonces todo el “socialismo” se termina y prevalece el principio de la inviolable “Santa Propiedad Privada” de modo que las ganancias son sólo del propietario y de nadie más, dios me salve y me libre de todo mal, amén. Sobre todo esto último.

Definitivamente no puedo concordar con lo que el correo que me enviaste en cadena me propone, por más que me lo pidas desde el bajo golpe de una melodramática carta escrita sobre mi hermosa bandera argentina.

Te comento amiga mía, mi única bandera sí es la celeste y blanca pero la que está sucia con la sangre de mis ancestros, dentro de mi pecho, junto con mis valores, mis muertos, mis amores y sobre todo mis propias miserias de las que cada día me hago cargo.

Patricia, si alguna vez pasó o pasa en el futuro que yo te incluya en una cadena de mails que te molesten o con contenidos con los que vos definitivamente no acordás, te pido que me lo hagas saber de inmediato, como yo ahora.

Esto lo pido bajo el principio universal de respeto por la opinión ajena que puede no ser la igual para todos.

Finalizo respondiendo que ante el pedido final de esa carta de “no te borrés”;
siento que este campo no es el mío,
de esta plaza de la discordia y el golpe institucional que se prepara desde hace meses,
yo me borro.

Te mando un gran abrazo.
Martín

30 de marzo de 2008

Un inversor agropecuario, las retenciones y la movilización del martes a Plaza de Mayo

Como inversor agropecuario debo opinar sobre los problemas que hoy enfrenta "el campo".

¿Debo opinar como inversor agropecuario?

NO !!!

Tengo el derecho a opinar como ciudadano argentino, que es mucho más importante.

Así que voy a opinar como ciudadano argentino.

Las retenciones a las exportaciones "del campo" han disminuido mis ingresos, tengo menos para gastar debido a ellas. Gracias a ellas también hay muchos argentinos que pueden con sus ingresos (mucho más magros que los míos) comprar más alimentos.

¿Entonces?

Entonces hay que mantener las retenciones a las exportaciones agropecuarias (como también hay que ponerle retenciones móviles a las petroleras y un fuerte impuesto sobre la diferencia entre lo producido y la potencialidad de producción).

¿Cómo? ¿vas a apoyar la rapiña del gobierno? ¿vas a apoyar que se les siga sacando las legítimas ganancias a los productores "del campo" que con «su» esfuerzo han hecho subir el precio internacional de la soja? ¿vas a apoyar que te «saquen» el dinero de tu bolsillo?

Sí, lo estoy apoyando.

¿Estás apoyando que el gobierno malgaste el dinero que le saca "al campo"?

Bueno, lo que se hace con el dinero de las retenciones a las exportaciones también podemos discutirlo, pero después de que pase esta crisis. Aunque el gobierno quemara en una pira el dinero que se obtiene por retenciones a las exportaciones igual sería beneficioso: las retenciones a las exportaciones son barreras arancelarias que hacen que los argentinos paguen menos por su alimento, así que, es secundario a qué se destina el dinero que con ellas se obtiene.

¿Pero no te das cuenta que si el "inversor" no tiene el incentivo de su va a haber menos inversiones y "el campo" se va a despoblar?

Bueno, tres cosas:

1. Si "el campo" es argentino, debe estar al servicio de los argentinos, no de los "inversores", no de los grandes terratenientes, no de los socios de la Sociedad Rural, sino es mentira que es argentino, es sólo de unos pocos.

2. El derecho de los "inversores" termina donde empieza el derecho de los argentinos a comer y a vivir, si el esquema de "inversores" no sirve para que los argentinos coman, entonces hay que reemplazarlo por otra forma de organización, hay que terminar con los "inversores" como yo, no hacerle pasar más hambre todavía a los argentinos.

3. "El campo" tuvo su peor momento en la época de Menem, se sembraba casi sólo para pagar los gastos, hubo mucho endeudamiento en "el campo" (y ferozmente creció la deuda externa como en las épocas de la dictadura y Martínez de Hoz con el triplete Menem-Cavallo-DeLaRúa), muchísimos campos se remataron, no había entonces 'piquetes agrarios' ni 'cortes agrarios de rutas' (sólo había piquetes de los dejados fuera del "mercado", de los desocupados).

Hemos empezado a salir de la peor crisis económica (y no solamente económica) que tuve la Argentina en toda su historia, la crisis a las que nos arrastró el "neo-liberalismo", el FMI y la ideología del imperialismo. Estamos atravesando el ciclo de mayor crecimiento desde que existe Argentina, la desocupación que nos asoló en la época de las políticas "de mercado" ha cedido mucho, y esta vez se está haciendo distribución del ingreso (no toda la que se puede hacer, menos toda la que se debería hacer) en forma distinta a la de la mentira del "rebalse de la copa".

A nadie le puede caber dudas de lo que ha significado este cambio para el interior de la Argentina, el resurgimiento de las provincias que debían desaparecer (de acuerdo a los dictados del FMImperialista) porque eran 'inviables'.

Esto se ha logrado haciendo las cosas que los "modernos", los "eficientes" decían que si Argentina hacía todo se iba al tacho, no, no se fue al tacho, está empezando a salir del tacho en que lo metieron los ideólogos del atraso, de la cerrazón, los idiotas útiles del imperialismo. En estos logros tienen mucho que ver las retenciones a las exportaciones. Si desaparecen, los alimentos se van a ir a las nubes, el dólar va a bajar, los pequeños productores "del campo" van a terminar peor que antes, la desocupación volverá, el gobierno no podrá sostenerse y volveremos a las andadas (o mejor dicho: volverán a las andadas).

¿Por qué entonces este problema?

Porque se quiere voltear al gobierno o a su política por varios motivos: porque no se tolera sus ganas de ser independientes del imperialismo, porque está poniendo presos a los genocidas, porque los sectores golpistas saben que no tienen otra forma de ganar espacio político, porque si a este gobierno le va bien la ideología del super queda todavía más al descubierto, porque los nostálgicos de los '90 se dan cuenta que están perdiendo porque nos va mejor que cuando se seguían sus 'recomendaciones'.

¡¡ Pero este gobierno tiene errores !!

Y claro que los tiene, ¡¡y vaya que los tiene!! (entre otras cosas porque no se hace lo que se debe hacer para quebrar el poder económico concentrado -quizás porque no puede, quizás porque no se anima, quizás porque no quiere, quizás porque no sabe, quizás porque se da cuenta que primero necesita más logros para tener más apoyo para poder vencer la resistencia de los poderosos, quizás porque sea corrupto, quizás porque quiere ser hegemónico, quizás por tantas y tantas cosas).

Pero hay una cosa que es cierta: los errores de este gobierno no se solucionan volteándolo, por el contrario se agravarán. ¿Cómo puede ser que si un gobierno hace algunas o muchas cosas mal, cuando caiga los errores se agravarán en vez de mejorar? Porque la política no es Boca-vs-River, buenos-vs-malos. Porque la dirección de la política es una cuestión vectorial, porque si este gobierno va mejor o peor en la dirección de la recuperación, va lento, va cansinamente, va tratando de desviarse, va a desgano, va con flojedad o con fortaleza, lo que puede venir en su reemplazo va a ir en dirección contraria, va a ir en la dirección del pasado que nos dejó de donde estamos tratando de salir, va a ir en la dirección del gorilismo de siempre.

Los momentos difíciles son los momentos en que no hay que titubear.

En este momento la línea divisoria nos es "campo" versus "Cristina", no es "productores" versus "gobierno", no es "agro" versus "industria". La línea divisoria es entre sectores concentrados del privilegio del campo, de la industria, de la minería y de los servicios (como la Sociedad Rural por ejemplo) que están de un lado y por el otro el pueblo: los sectores de trabajadores y pequeños y medianos empresarios y productores que son los sectores del no privilegio (independientemente de qué lado del conflicto se han puesto en estas circunstancias, por no tener las cosas claras ni económica ni políticamente).

Este gobierno debe ser respaldado en este encontronazo, debe salir fortalecido de esta situación y la mejor forma de que salga fortalecido es que lo haga porque el pueblo lo respaldó, porque de esa forma el pueblo podrá exigirle que profundice la dirección correcta y que deje de meter la pata (como por ejemplo lo hizo y lo sigue haciendo al hablar "del campo" como si fuera una sola cosa y abroquelar en un sólo haz a sectores que, en realidad, tienen intereses contrapuestos), si, en cambio, el gobierno cede, los que habrán triunfado serán los sectores del privilegio y serán ellos, no el pueblo, los que le exijan rectificaciones al gobierno (¿y para qué lado serán esas rectificaciones?).

Hay algunas cosas que se pueden discutir:
Se puede volver a tener organismos como la Junta Nacional de Granos, la Junta Nacional de Carnes y el IAPI.
Se pueden establecer gravámenes adicionales a los grandes "del campo" para ayudar a los pequeños "del campo".

Se pueden establecer precios sostén compensatorios diferenciales. Hay que fomentar la producción de carnes y lácteos, darles créditos a los pequeños productores para que compren máquinas, y hay que solucionarles el problema de sus deudas.

¿Y con qué se va a pagar esto? Con los gravámenes adicionales que hay que establecerle a los privilegiados de la concentración económica.

El gobierno debe establecer precio máximo para el arriendo de tierras y un fuerte impuesto sobre esa actividad (lo que no afectaría a los que producen) como también un fuertísimo impuesto a las tierras improductivas. Se necesita una nueva Ley de Arrendamientos. Hay que frenar la extranjerización y la concentración de la tierra.

Hay que bajar los arriendos para los productores más chicos. Hay que desconcentrar la producción agraria.

Hay que defender a los pequeños y medianos productores del abuso a que son sometidos por los poderosos "del campo" (esos son sus verdaderos enemigos, no el pueblo ni el gobierno, por muchos errores o cosas que gusten o no de éste). Hay que realizar controles sobre los que abastecen insumos al campo (sobre todo las multinacionales de agroquímicos).

Para que "el campo" no tenga quejas y dado que, si no recuerdo mal, la época de siembra tradicional de la soja es entre noviembre y diciembre se puede hacer que el gobierno le dé estabilidad "al campo" sosteniendo el precio de la soja que existía en enero (es el momento en que "el campo" arriesga). ¿Cómo se puede hacer esto? Simplemente estableciendo hasta la próxima siembra una retención del 100% para todo precio que supere ese valor y subsidiando el 100% cuando baje de ese valor. De esta forma "el campo" tendrá estabilidad -¿acaso no es lo que dicen querer?, bueno, quizás después de una medida así pidan por favor volver al esquema de retenciones móviles-.

Hay que promover políticas activas contra la concentración económica en todas las actividades: en el agro, en la industria, en la minería, en el sector de servicios.

Hay mucho que hacer sobre el desatino de la soja y el empobrecimiento que trae aparejado.

Hay mucho que hacer sobre la defensa de la tierra de los aborígenes.

Hay mucho que hacer para favorecer a los tamberos.

Hay mucho que hacer y que aún no se ha hecho.
Pero nada podrá hacerse si no se resiste el embate de la Sociedad Rural y de los grandes "del campo" que han arrastrado a otros y del que se ha prendido todo lo peor del pasado argentino.
En este tema "del campo" el gobierno ha cometido errores: me parece que le ha dejado el lugar político a los reaccionarios, al gorilaje de las clases medias, a los sectores que respaldan a los genocidas. Espero que el martes en Plaza de Mayo las cosas empiecen a revertirse.

Puedo aguantarme la frustración si voy a Plaza de Mayo a respaldar a un gobierno que después me defraude, pero no podría aguantarme a mí mismo si se pierden los avances logrados en todos estos años y yo no hubiera hecho algo para tratar de impedirlo, aún con los errores que tiene este gobierno, aún con mis errores.

Por eso voy a ir a Plaza de Mayo el martes e invito a todos a que lo hagan.

Y después que haya pasado la crisis, los que estamos de este lado, podremos seguir discutiendo sobre qué hacer para seguir avanzando y poder construir un refugio para el futuro de la sociedad argentina y del mundo.

Para que este 1 de abril no se convierta en otro 16 de junio.

JS

29 de marzo de 2008

Zonceras del campo en tiempos de retenciones

http://www.homo-economicus.blogspot.com

Estos días se ha hecho patente la absoluta actualidad de lo que Jauretche analizó en detalle en su libro "Manual de Zonceras Argentinas". Las Zonceras, siguiendo a Jauretche, son "...principios introducidos en nuestra formación desde la más tierna infancia - y en dosis para adultos- con la apariencia de axiomas, para impedir pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido." Es decir que la zoncera actúa anulando la capacidad de análisis de los zonzos a partir de su propia situación, empujándolos a aceptar como verdad incuestionable el resultado de un análisis hecho por otro, con otros fines e intereses. Por eso, la fuerza de las zonceras "...no está en el arte de la argumentación. Simplemente excluyen la argumentación actuando dogmáticamente mediante un axioma introducido en la inteligencia –que sirve de premisa- y su eficacia no depende, por lo tanto, de la habilidad en la discusión como de que no haya discusión. Porque en cuanto el zonzo analiza la zoncera - como se ha dicho- deja de ser zonzo."

En este post vamos a intentar "deconstruir" (que término más sofisticado!) alguna de las zonceras que más han circulado por estos días, con el objetivo de promover la reflexión y recuperar a algunos azonzados.

¿Quién no ha visto por estos días a señoras (no de las de triple apellido), a camioneros varados en la ruta, a gente que poco se beneficia de las ganancias del agro, diciendo cosas como éstas?

1. "¡Las retenciones del 45% es como si te sacaran la mitad de tu sueldo! Porque no les sacan la mitad del sueldo a los políticos".
Refutación: En primer lugar, hay que hacer una distinción muy básica.
Una cosa es un salario, otra son los beneficios, y otra la renta.
Un salario es algo que percibe una persona por realizar un trabajo en relación de dependencia, durante una determinada cantidad de horas diarias, durante un período determinado de tiempo, que suele ser un mes.
El producto del trabajo de esa persona es propiedad de su "patrón", que a posteriori lo vende para realizar los beneficios de su negocio. En este caso, el trabajador rural trabaja de sol a sol, en negro, sin seguridad social, por el peor salario de la argentina, y las retenciones no le van ni le vienen: lo expolian igual.
El beneficio es el ingreso que percibe el capitalista como resultado de comprometer su capital en una actividad productiva, que puede ser industrial, comercial, agropecuaria, etc. El capitalista pone plata, contrata trabajadores, compra o alquila maquinarias, tierra, etc, y luego se lleva un beneficio proporcional a su inversión. En el campo el modelo de capitalista es Grobocopatel, que no es propietario de extensiones de tierra infinitas, pero dispone de una gran masa de capital, alquila mucha tierra (en genera los contratos por estos días se basan más que en adelantar un alquiler en compartir los beneficios de la cosecha), pone las máquinas, levanta la cosecha, y se lleva su beneficio.
El rentista es el que es propietario de las tierras y las alquila. A medida que el precio de los granos es más alto, el precio de alquiler es mayor, y el rentista se lleva más plata por el solo hecho de haber tenido la suerte de heredar un campo. De laburar, ni hablar.
Ahora, en muchos casos, el capitalista y el rentista son la misma persona, y los beneficios se confunden con la renta. Pero ojo! Nunca se confunden con el salario.
Cuando un propietario de un campo explota su propio terreno (rentista
y capitalista) y sube el precio internacional de los granos, suben sus ingresos porque sube la renta, y porque los beneficios superan a los beneficios normales transformándose en beneficios extraordinarios.
Los beneficios en una economía de mercado competitiva tienden a ser proporcionales a la inversión en todas las ramas de actividad, es decir, un capitalista a lo que aspira cuando pone plata en algo es a obtener esa tasa "media" de ganancia. Si obtiene menos se cambia de actividad, si obtiene más está de recontra fiesta. Por consiguiente, lo que sube cuando el precio de los granos se dispara es la parte de su ingreso que no es ni proporcional a su inversión, ni proporcional a su esfuerzo, sino proporcional a la cantidad de hectáreas que heredó de su papá.
Las retenciones en estos casos permiten que el Estado (no el Gobierno!) se apropie de la renta extraordinaria. Esa plata que llueve sin correlación con el esfuerzo. Los dueños de la tierra reciben un poco menos por su privilegiada posición de propietarios, y los capitalistas reciben un beneficio más cercano al beneficio normal (aunque sigue estando bien por arriba en el campo). ¿Los trabajadores? Los pocos que quedan con el avance de la siembra directa, siguen cobrando 1.000 pesos por trabajar de sol a sol. O sea, esto lejos está de tratarse de un impuesto al salario, o al trabajo.

2. "El campo somos todos, si al campo le va mal, a todos nos va mal."
O bien: "Yo vengo a apoyar al campo porque la carne está muy cara, y ellos son los que producen y saben como hacer las cosas."
Refutación: En primer lugar hay que decir que con este nivel de retenciones al campo lejos está de irle mal. Tal como han mostrado muchos estudios, su nivel de rentabilidad por hectárea con las retenciones actuales está por sobre el nivel de rentabilidad del mes de diciembre último (que era uno de los picos históricos de rentabilidad).
En segundo lugar, si al campo le fuera tan bien como el campo pretende, es decir, igual que ahora pero con retenciones mucho más bajas, el resto de la sociedad la pasaría bastante mal. Estos datos han estado circulando estos días, pero vale la pena repasarlos. Sin retenciones el kilo de carne superaría holgadamente los $20 para los cortes populares (el asado ya andaba por los $15), el litro de leche sin retenciones y subsidios andaría por los $3,5; el precio del litro de aceite pasaría de los $8 de ahora a unos $15, el kilo de pan subiría al menos un 50%, y así podríamos seguir. Es decir, el campo, haciendo las cosas como ellos saben, nos daría de comer a precios de Nueva York, haría reventar el modelo económico, y nos dejaría nuevamente con un ejército de pobres, desocupados e indigentes. Estas ideas de laissez faire son uno de los lamentables legados de la dictadura y el menemismo, que habitan en los más recónditos rincones de las cabezas argentinas.
En tercer lugar, teniendo en cuenta que si el campo funcionara sin intervención los precios serían mucho más altos, el tipo de cambio sería mucho más bajo, y la re-industrialización se iría al tacho. Como el campo no puede absorber mucho más del 30% del empleo, siendo muuuuy generosos, la pregunta que hay que hacerse es ¿quiero volver a mendigar trabajo? Si la respuesta es no, entonces el estado tiene que intervenir fuerte sobre el sector agropecuario.
El campo lo que sabe es producir, pero lo que quiere además es llevarse toda la plata que pueda. De lo que se trata acá no es de atentar contra el sector, sino de evitar que su bonanza sea la miseria del resto.

3. "Que la plata se la quede el campo, total sino Cristina se la gasta en carteras, aviones y botox."
Refutación: El saldo del aumento de retenciones es de u$s 1.500 millones.
La recaudación total por retenciones anda en los $20.000 millones. Supongamos que Cristina es una chora, y se compra las carteras y el avión con la plata de los productores agropecuarios. Hagamos la cuentita: $20.000 millones de retenciones
- $200 millones de avión presidencial (que sirve para que nuestro
Presidente electo democráticamente no se caiga en pleno vuelo, cosa que a muchos de los manifestantes de capital, de sangre golpista, les gustaría bastante) -0,03 millones en carteras (pongámosle 1.000 dólares por cartera, y treinta carteras)
----------------
$ 19.799,97 millones de pesos para pagar deuda externa, mejorar jubilaciones, realizar obras de infraestructura, llevar a cabo planes de empleo para la juventud arruinada por la crisis que no tiene la suerte de tener 400 hectáreas en Gualeguaychú.

4. "Me solidarizo con los pequeños y medianos productores, ellos con estas retenciones no pueden subsistir."
Refutando: Dejemos de lado a los pequeños. Ahí hay que hacer políticas focalizadas, que deberían apuntar sobre todo a la generación de más valor agregado que a otra cosa, porque un campo de 50ha. no tiene la escala para soja. Las retenciones móviles hay que sostenerlas, e incentivar a los pequeños mediante subsidios a que hagan otra cosa (leche, carne, chancho, etc).
Ahora, los llamados medianos que aparecieron en la tele estos días, que dicen que tienen "solo" 400ha en Gualeguaychú, se olvidan de decir que su "pequeño patrimonio" asciende a valores que están entre los U$s2 y los u$s4 millones (sí! cuatro palos verdes!), y que tienen un resultado por cosecha de entre $500.000 y $700.000, a lo que se debería sumar lo que obtienen por soja de segunda o trigo. Es decir, lejos están de quedar al borde de la quiebra. Lo que están defendiendo estos tipos es su rentabilidad superlativa. Y lo están haciendo a costa del resto de los argentinos, bloqueando el acceso de alimentos a los centros urbanos, generando escasez, y subas de precios.

5. "Los cortes de ruta están justificados, son legítimos."
Refutando: Este tipo de posiciones se deja traslucir sobre todo en los medios televisivos. Los periodistas parecieran no presentar ninguna objeción a que un grupo de manifestantes corte las rutas de acceso a los centros urbanos de todo el país. Es muy preocupante esto, y muy indignante. Cuando los piqueteros "de tez morena", "negritos", "cabezas", o simplemente "pobres", cortaban las rutas para hacer oír su voz desesperada porque se habían quedado sin trabajo hace años, porque no tenían para darle de comer a su familia, porque reclamaban al menos la asistencia del estado para no ver desnutridos a sus hijos, los medios los calificaban de "subversivos" y "delincuentes", se les achacaba que la constitución no permitía ese tipo de manifestación, se los acusaba de agredir a la sociedad. Recordemos que los piqueteros "morenitos" nunca amenazaron con desabastecer a las ciudades, lo más lejos que llegaron fue a generar caos vehicular.
¿Por qué ahora los periodistas no ponen caras serias, por qué no dicen que esto es inadmisible, que la libertad de uno termina cuando empieza la del otro, que estas medidas son subversivas, que hay que ponerle fin a esta situación metiendo palo y bala? Acaso no es bastante más grave desabastecer a todas las ciudades en defensa de las ganancias extraordinarias que generar un poco de caos en defensa de la subsistencia?

Concluyendo...

Esperemos que estos puntos de reflexión sirvan para que alguno reconsidere su apoyo a los reclamos "del campo". Que la reflexión le permita dejar de repetir los argumentos de terceros que van en contra de los propios intereses, y de los del colectivo social. En este conflicto estar a favor de las retenciones no es estar a favor del gobierno, es estar a favor de una política económica redistributiva, que además es un pilar central de un modelo económico que permite pensar en un país inclusivo, con trabajo y perspectivas para todos. Al gobierno le falta mucho para poder autoproclamarse "el gobierno de la redistribución del ingreso", pero si no puede implementar medidas como esta, ni Cristina ni nadie va a poder avanzar ni medio metro en el sentido de sentar las bases para un país más justo.

28 de marzo de 2008

El Pato y la Boda

Por Miguel Bein*

La moderación del crecimiento del Gasto Público –condición necesaria para lograr una trayectoria declinante de la inflación - luego del extraordinario aumento de casi 50% en 2007 y en un contexto donde los precios aumentan a un ritmo cercano a 20% anual, no resulta tan sencilla. Aún cuando sin moratoria previsional y con los aumentos ya acordados en Jubilaciones, el Gasto previsional que explicó nada menos que la mitad de la suba en 2007 se modera significativamente, la contrapartida es la presión creciente de los subsidios en una economía que intenta desde la política económica aislar la inflación internacional sin disponer de la herramienta cambiaria en un mundo donde el dólar se devalúa significativamente frente al resto de las monedas.
En 2007 el monto de subsidios otorgados al sector privado alcanzó $16.100 millones, casi el doble que en 2006. Un 60% de esta suba obedeció a transferencias para paliar los problemas energéticos generados en un invierno que se caracterizó por ser más frío que el promedio y con menor hidraulicidad, un 30% a mayores subsidios al transporte y el resto al sector de alimentos. De cara a 2008, los aumentos anunciados en tarifas sólo alcanzaron al transporte, por lo cual el objetivo implícito en el Presupuesto 2008 de mantener estable el monto en pesos de los subsidios y licuarlos como porcentaje del gasto a partir de la inflación, tiene cada vez menos probabilidad. Con un barril de petróleo casi 65% por encima del precio vigente a mediados de 2007, las transferencias al sector privado para energía deberían aumentar considerablemente. A esto se suma el esquema de subsidios cruzados al sector agroalimentario financiado con retenciones a la soja, instaurado a principios del año pasado para limitar el traslado a precios locales de la inflación internacional, que tardó en implementarse varios meses, pero empezó a crecer muy rápido hacia fines de 2007 y no se descarta que el monto de $1.000 millones desembolsado el año pasado se triplique a lo largo de 2008.
Con estos datos puede esperarse un nuevo aumento de los subsidios en torno a 50/60% ($ 8.000 millones) lo que anticipa, suponiendo un menor crecimiento en los gastos de capital y un aumento salarial acorde con la pauta establecida en las paritarias privadas, un aumento en el gasto público de la Nación en torno a 35%.
En este contexto, y en un escenario de precios altos de los commodities -en marzo los precios de las materias primas superan en 25% los de noviembre pasado-, se enmarca la nueva suba en las retenciones al sector agrícola que al impactar fundamentalmente sobre la soja, producto que no se consume en el mercado interno, presenta –evidentemente- efectos limitados para la contención de la inflación y en cambio sugiere un claro contenido de caja.
La movilidad incorporada en el flamante esquema de retenciones y la diferenciación implícita en las alícuotas a la exportación primaria y a las manufacturas, y entre cultivos –se favorece en términos relativos al maíz y al trigo respecto a la soja y el girasol- dan cuenta de un esquema de alineación de incentivos orientado a frenar algo el avance de la soja, y a los precios actuales, resulta en un aumento de la presión tributaria sobre el agro equivalente a 0.9% del PIB y un aporte al Tesoro de $7.000 millones en 2008. Claro que este monto dependerá, dado el esquema móvil, de la trayectoria de los precios internacionales: si los precios suben 20% respecto a los niveles actuales, el aumento en la recaudación ascendería a $13.000 millones, mientras que si caen 20% el monto recaudado se ubicaría sólo en torno a $1.400 millones. De todos modos, en un escenario de debilidad del dólar en el mundo, no se espera en el corto plazo una corrección demasiado abrupta de estos precios, siendo factible la confirmación para este año de un nuevo impulso a la recaudación.
El escenario se completa con el aumento en las retenciones al gas, vía equiparación del precio de exportación con el de importación, y la apropiación del excedente que representa unos $700 millones adicionales. Es decir, a los precios actuales, ambas medidas financian por completo la suba en el gasto originada en la política de subsidios para contener la inflación. Luego de estas medidas, las retenciones en 2008 casi duplicarían el monto destinado a subsidios ($46.500 vs. $24.500).
Con estos fondos adicionales, el Gobierno se asegura un aumento en la recaudación (44% -$285.000 millones) para afrontar un aumento del gasto en torno a 35% y al mismo tiempo recuperar un superávit fiscal tal que le permita cubrir las necesidades de financiamiento del año. Con un superávit primario en torno a 4% del PIB y vencimientos de intereses y amortizaciones por 4,4% del PIB cuando se excluye el vencimiento de la letra del BCRA y el cumplimiento del programa de recompras de deuda, el programa financiero estaría prácticamente asegurado.
Ensayar un camino de autonomía financiera que mantenga a la economía argentina relativamente protegida de los vaivenes bruscos de los flujos de capitales, requiere -cuando hay voluntad de pagar- de un altísimo superávit fiscal. Nunca más cierto, además, cuando dicha autonomía resulta impuesta en los hechos por la falta de crédito derivada de una crisis financiera internacional de consecuencias imprevisibles.
Hoy el sector agropecuario es el pato de la boda, y probablemente resulte una injusticia, especialmente si se toman en cuenta las elevadísimas alícuotas del 70% y hasta el 95% que podrían eventualmente aplicarse para precios internacionales muy elevados. No obstante ello, también resulta claro que la necesaria profundización del proceso de desendeudamiento y normalización financiera, sólo es consistente -al menos para los próximos años- con una muy alta presión impositiva en términos históricos. Hoy por hoy, y dada la prioridad en el cumplimiento de estos objetivos, la alquimia de la política económica logró transformar a la soja en pato.

* Economista y Director de Estudio Bein & Asociados

http://www.estudiobein.com.ar

Reportaje a Mercedes Marcó del Pont


"El Estado debe intervenir más en economía"

Los dijo la jefa del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont al defender las retenciones móviles al campo.

Alejandro Bercovich

–¿Falló el Gobierno en explicar para qué sirven las retenciones?

–Y, uno puede hacer una autocrítica... A veces no explicamos lo suficiente las decisiones porque estamos convencidos de que son virtuosas. Igual sorprende esta reacción, porque las retenciones están desde mediados de 2002 y permiten redistribuir parte del excedente extraordinario que genera la renta agraria al desarrollo agropecuario y otras prioridades del gasto público.

–¿No será el problema que no se coparticipa lo recaudado o que no llega a las provincias?

–Creo que la discusión es ideológica. Se ha teorizado mucho sobre la sojización y el monocultivo, sobre la pérdida de rentabilidad de otras actividades, pero no se entiende el rol de las retenciones para fomentarlas.

–¿Por qué se desecharon propuestas como la de un esquema diferencial para los más chicos?

–Eso suena muy atractivo pero no le veo forma de implementación. Si no se pone un límite a la soja se tornan inviables las otras actividades.

–Hasta ahora la sojización se dio durante el gobierno de Kirchner.

–Muchos pedimos las retenciones desde la devaluación y específicamente las móviles, que son la forma más eficiente de captar esa renta extraordinaria. El campo no dio tiempo para debatir. Cuando oigo a quienes han sido compañeros de lucha contra la convertibilidad, como Eduardo Buzzi, veo muchas contradicciones.

–Usted destaca que las retenciones captan renta extraordinaria. ¿Por qué el Gobierno disimuló el impacto fiscal de la suba?

–Lo que pasa es que el principal riesgo con este esquema no lo asume el productor sino el Estado, porque si bajan las cotizaciones cae la recaudación. Y además ésta no es una medida fiscalista.

–¿No se usa la caja para disciplinar a gobernadores con la obra pública?

–Hay un relevamiento permanente del Gobierno de las necesidades de obra pública de las provincias. Es una discusión ideológica. No hay más que oír a los que piden que el Estado se retire y que se liberen los mercados.

–¿No oyó a quienes plantean que no hace falta menos sino más regulación y que se podría volver a la Junta Nacional de Granos?

–Coincido absolutamente. Eso es lo que hicimos con el mercado consignatario yerbatero en Misiones y Corrientes.

–¿Puede redoblar el Gobierno su intervención en los mercados si se tensa la pelea con el campo?

–Para una política agroalimentaria integral hace falta un Estado regulando e interviniendo. Pero si la retención móvil fue revulsiva para ciertos sectores concentrados, ni quiero pensar lo que plantearían ante políticas más activas.

–¿Qué? ¿Un golpe de Estado como el que denunció Luis D’Elía?

–Y... a mí los cánticos del cacerolazo de ayer (por el martes) en Olivos me hicieron poner los pelos de punta. Menos mal que no tenemos plafond político ni fuerzas armadas legitimadas u organizadas...

–¿Lousteau se debilitó políticamente?

–Esto no fue un capricho de Martín. Él está respaldado por la Presidenta y pensar que lo pueden echar con este paro es no entender la decisión. La Presidenta y todo el gabinete están convencidos de que esto es superador. Todas las tensiones inflacionarias que hay requieren potenciar la intervención del Estado.

–¿No sería reconocer que la política contra la inflación fracasó hasta ahora?

–Todas las tensiones surgen de la puja distributiva. En un país que reduce así el desempleo y crece así, todas las presiones son por quién se apropia del excedente.

Crítica de la Argentina