Editor: Mario Rabey

28 de enero de 2010

Recordando Auschwitz

por Mario Rabey

En 1964, Jerzy Grotowski puso en escena Akropolis. Un formidable trabajo del vanguardista teatral más importante de la segunda mitad del siglo XX. Vean un fragmento y primer comentario en otra entrada de mano de mandioca.


Miren dónde está la "escena" y la relación de los actores con el público.

En esa época, en Argentina se hacía teatro de escenario convencional. Recién en 1968, Mario Trejo pone en escena en el Di Tella su Libertad y otras intoxicaciones (donde creo que actuó mi compañera de colegio Mónica Douek) y un año después Rubén de León pone La Orestíada (de donde tomo la foto, yo soy el segundo parado, después de Tabita Peralta, la hija de Pirí Lugones) . Ambas con un trabajo actoral relacionado con las innovaciones de Grotowski -a su vez en la línea del ruso Stanislavski, designado "Artista del Pueblo" por el gobierno de Stalin-.

Pero en ambas puestas se mantenía la separación del público y los actores y la ubicación de estos en un escenario convencional.

Nótese además:

1. La vanguardia de la vanguardia en el teatro del siglo XX se desarrolla en Rusia primero (en la transición del zarismo al leninismo y el stalinismo) y Polonia después (en pleno stalinismo de periferia).

2. En la puesta en escena de Grotowski en 1964 se acude al recurso de hacer que los actores representen a internos en una institución total, que a su vez representan escenas de otros relatos (míticos: bíblicos y helénicos). Una institución total (uso la categoría construida por el genial sociólogo Erwin Goffman) extrema: Auswitz.
El mismo recurso, con una puesta mucho menos vanguardista, fue usado en la obra de Peter Brook Marat/Sade, donde los actoress representan a reclusos del Asilo psiquiátrico de Charenton (uno de los primeros en ser instalados), que a su vez representan -dirigidos por Sade, también recluso- el asesinato de Marat por Charlotte Corday.

No hay comentarios: