Editor: Mario Rabey

11 de julio de 2010

Mario Rabey: Fascismo



El fascismo es una formación cultural, política y económica propia del capitalismo concentrado del siglo XX. Quizás lo más notable es su formación cultural, la construcción de subjetividades instaladas en una cosmovisión simplificada, sumisa a la autoridad y portadoras de una textualidad repetitiva y -por lo tanto- de ninguna manera creativa ni crítica. El racismo es un componente básico de esta formación cultural, aunque no necesariamente las alucinaciones colectivas racistas forman parte de fascismos. En cambio, los fascismos siempre operan, a través de los actuaciones masivas (eventos y/o repetición en medios de comunicación) para producir discursos y actuaciones racistas.

Como formación política, se destaca el afinamiento de los mecanismos para la construcción electoral de poder político, combinados con mecanismos de fuerte coacción (violencia material y simbólica) para disciplinar voluntades remisas. En lo que más abajo llamo momento 1, un partido fascista alcanza el poder por medio de elecciones y alianzas parlamentarias (con la derecha política de la gran burguesía), para luego instalar un dispositivo de poder sin elecciones y un dispositivo de violenta represión contra las disidencias y las diferencias.

El asesinato de Kostecki y Santillan. Avellaneda, 2002.
El despliegue del aparato de represión
En las fases siguientes (desarrolladas sobre la matriz "democrática" de USofNA y algunos países europeos, y expandidas sobre países de su periferia), la formación política es electoral hegemonista, con un rol clave jugado por los medios masivos de comunicación y el financiamiento de las campañas electorales por grandes grupos económicos. Pero ello se complementa con un contundente dispositivo de represión que se despliega cuando es necesario.

Como formación económica, se caracteriza por un Estado contratista de empresas privadas corporativas, que son las que realmente establecen las políticas públicas, algo completamente visible en política exterior y de "defensa" (es decir, de ataque e intimidación). En este sentido, es notable la semejanza que existe entre la forma en que se relacionaba con las grandes empresas el Estado alemán durante el período Nazi, y la forma en que lo hace el Estado de USofNA, aclarando que se ha producido un gran perfeccionamiento en esta relación (y la entrega masiva de funciones contratadas a la empresa privada) luego del abandono de la política de bienestar social a mediados de la década de 1970, sobre el motto de las enseñanzas de Milton Friedman.

Se pueden distinguir cuatro grandes momentos o períodos del fascismo.

1. El momento de la disputa inter-imperial europea en el período entre las dos grandes Guerras del siglo XX. Son los fascismos en un país, como modelo de construcción capitalista-imperial-nacionalista.

2. El momento de la disputa político-económica a escala mundial entre USofNA y URSS (el Maoismo y parte del peronismo la consideraron una disputa inter-imperial) inmediatamente después de la Segunda Guerra y hasta la disolución de la URSS. Un hecho clave es el establecimiento de un estado-nación tapón, Israel, para el Medio Oriente. Otro hecho clave es la revolución fascistoide contra Perón y el establecimiento de gobiernos totalitarios en Argentina (incluidos los surgidos de elecciones) luego de la derrota del populismo democrático peronista, con la excepción del período 73-76.

3. El momento del unilateralismo de USofNA hasta la consolidación de China y la reciente emergencia del proyecto Sudamérica. Hechos claves: la conversión de Israel de estado-tapón en estado-gendarme y la primera guerra contra Iraq.

4. El momento del emergente multilateralismo del siglo XXI, que se consolida en Sudamérica con la reposición de Chávez en el Gobierno luego del intento de destitución -abortado por la reacción popular- que sufrió en el 2001. Hecho clave: la segunda guerra y ocupación imperial de Iraq, y la formidable represión política, cultural y policial desatada por el Gobierno de USofNA dentro y fuera de su territorio.

2 comentarios:

MC dijo...

Nunca estará de más presentar batalla frontal al fascismo. Esa debería ser la verdadera guerra de dios, claro si existiera.
"Al fsscismo no se le discute, se le destruye". Buenaventura Durruti.

Mario Rabey dijo...

Gracias por la visita y el comnentario!

Etamos en guerra contra el fascismo.
La guerra es cultural.

La blogosfera es uno de los frentes de guerra más importantes.