Editor: Mario Rabey

8 de julio de 2010

El ejemplo de Sudáfrica, y de su Arzobispo Desmond Tutu

Desmond Tutu: "La homofobia es igual al apartheid"

Arzobispo Desmond Tutu

Arzobispo Desmond Tutu: "Tratamos a los homosexuales como a parias"

© Graeme Williams / Tutu Trust / afrol News
afrol News, 8 de Julio de 2004
- Desmond Tutu, anterior Arzobispo de Ciudad del Cabo y galardonado con el Premio Nobel de la Paz, ha prestado su nombre a la lucha contra la homofobia en África y en todo el mundo. El prominente sudafricano ha declarado que la homofobia es un "crimen contra la humanidad" y "tan injusta" como el apartheid.

El anterior líder de la Iglesia Anglicana en el sur de África hizo estas declaraciones durante la presentación del libro "Sexo, amor y homofobia", publicado la pasada semana por la delegación británica de Amnistía Internacional. Tutu ha sido el encargado de redactar el prólogo del libro del grupo de derechos humanos.

"Luchamos contra el apartheid en Sudáfrica, apoyamos a la gente en todo el mundo, porque la gente de raza negra estaba siendo condenada por algo que no podíamos entender; por nuestro color de piel", escribe el conocido líder religioso. "Es igual con la orientación sexual", añade.

Tutu explica que él no habría podido luchar contra la discriminación del apartheid y no hacerlo también en la lucha contra la discriminación que sufren los homosexuales. "Y estoy orgulloso de que en Sudáfrica, cuando conseguimos la oportunidad de elaborar nuestra propia nueva Constitución, los derechos humanos de todos han quedado explícitamente reforzados en nuestras leyes", recuerda Tutu, subrayando su esperanza de que esto también ocurra en otros países.

Sudáfrica es hasta ahora el único país del mundo en donde la Constitución garantiza la igualdad de derechos de todas las parejas, independientemente de la orientación sexual. Esta situación representa un fuerte contraste con la mayoría de los países vecinos del sur de África, donde la homosexualidad es castigada a menudo por el código penal. Tan sólo en Botswana, un tribunal decidía recientemente reafirmó la legalidad de la homosexualidad.

"Todavía, en todo el mundo, lesbianas, gays, bisexuales y transexuales son perseguidos, escribe el Arzobispo Tutu. "Los tratamos como parias y los rechazamos de nuestras comunidades. Les hacemos dudar que son también hijos de Dios -y ésta debería ser la última blasfemia-. Les culpamos por lo que son", denuncia el Arzobispo.

Tutu también lamenta la visión generalizada entre sus colegas eclesiásticos. "Las iglesias dicen que la expresión del amor en una relación monógama heterosexual incluye lo físico, el tacto, el abrazo, el beso, el acto genital - la totalidad de nuestras demostraciones de amor nos hacen crecer a cada uno de nosotros, haciéndonos cada vez más divinos y compasivos. Si este es el caso para los heterosexuales, ¿qué razón hay para que no sea el mismo caso para los homosexuales?, se pregunta Tutu.

También dentro de la Iglesia Anglicana, la homosexualidad conlleva una fuerte polémica y un conflicto que en la actualidad ha amenazado con dividir a la Comunión Global Anglicana. El actual líder de la Iglesia Anglicana en el sur de África, Njongonkulu Ndungane, ha sido un partidario abierto de incluir a los homosexuales en la comunidad de la iglesia, enfrentándose en un fuerte conflicto con otros líderes eclesiásticos africanos.

En el libro nuevo, Amnistía divulga algunas historias de homosexuales y lesbianas de todo el mundo. Éstas incluyen la historia de Poliyana Mangwiro, que era líder de la organización 'Gays y lesbianas de Zimbabwe', a pesar de las protestas del Presidente Robert Mugabe, alegando que la homosexualidad "está en contra de las tradiciones africanas".

El libro también incluye la historia de Simon Nkoli, activista sudafricano del ANC y que después pasar cuatro años en prisión bajo el régimen del apartheid se dedicó a la lucha por los derechos de los homosexuales en la nueva Sudáfrica. Además, se incluyen historias sobre el odio, el miedo y la persecución en Nigeria y Egipto, entre otros países, además de los estados donde la homosexualidad es castigada con la muerte, como Sudán, Mauritania y algunos estados del norte de Nigeria

Para el Arzobispo Tutu, estas "fuerzas destructivas" de "odio" son un mal. "Un padre que inculca a un niño en el racismo daña al niño, a la comunidad en la que vive y daña nuestras esperanzas de un mundo mejor. Un padre que enseña a un niño que hay solamente una orientación sexual y que cualquier otra cosa es malvada niega a nuestra humanidad y a sí mismo", concluye Tutu.

2 comentarios:

Pepe del Montgó dijo...

Si Dios es amor ¿quien niega que Dios está con los homosexuales?

Mario Rabey dijo...

Si Dios es Amor, está con los heterosexuales, los homosexuales, los bisexuales, los transexuales, los travestidos, los asexuales y con todas las variantes de sexualidad y género que querramos inventar!