Editor: Mario Rabey

15 de noviembre de 2009

Los periodistas top de la dictadura

Por Pablo Llonto
Neustadt, Morales Solá, Grondona, Fontevecchia.
Un repaso a los íconos del periodismo autoproclamado independiente que supo (y sabe) servir a los intereses más oscuros en nuestro país.
En mandioca debate
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8 comentarios:

silvia mosquera dijo...

excelente.......lamento que muchos sigan vigentes y lo peor es que una gran parte los consume como la verdad suprema...son la lacra... gracias... muy muy bueno.

Anónimo dijo...

Jamás puedo estar de acuerdo, Mario, en equiparar a Magdalena Ruiz Guiñazú, que fue la primera en darle el micrófono a Madres de Plaza de Mayo desde su programa radial,en plena dictadura, y formó parte de la CONADEP, con otros tipos como Neustadt o Grondona. No se los puede medir con la misma vara ética. Pero qué dificil es volver atrás un artículo, qué difícil.
Un abrazo
Mirtha Amores

Mario Rabey dijo...

Gracias Mirta por tu comentario, con el cual he reformulado el copete del artículo.
Abrazo,
Mario Rabey

Daniel Rico dijo...

Lo de Magdalena es verdad. Pero cabe recordar que se entero de los desaparecidos cuando la dictadura, embarcada en negocios millonarios de saqueo, empezó a meterse con los empresarios locales. Mientras se robaban las casas de los trabajadores estaba todo bien, cuando empezaron a robar los negocios de la burguesía autóctona, ahi salto Magdalena.

Maly dijo...

Comparto el comentario sobre Magdalena si me refiero precisamente a la Magdalena de esa época.
Ahora bien, a la Magdalena actual no la puedo relacionar con aquella, o.... la pregunta sería
cómo es Magdalena? Fue siempre como se muestra ahora y no me di cuenta?. Cambió? En realidad es una duda personal que tengo sobre esta mujer.

Titongo dijo...

hubo un periodista de la revista Mercado y el diario El Cronista Comercial, que tiene una historia de acercamiento en esa època. Julián Delgado. Luego en las listas de desaparecidos.

Eddie Abramovich dijo...

Mario, yo siempre consideré a Magdalena Ruiz Guiñazú una tilinga, haciéndome cargo de la ambigüedad de este término. Tilinga en lo profesional: Que en un mar de semianalfabetos alguien de cultura media sobresalga por expresarse con cierta corrección y hablando de corrido no debería ser mérito suficiente para que califique como periodista. Tilinga en lo político, con todo lo que esto tiene de superficial, algo en lo que coincide con el venerado doctor Favaloro, un médico sobresaliente e imaginativo, pero que siempre renunció antes de asumir nada. Así lo hizo en la Conadep, y confieso que yo esperaba que la siguiente renuncia fuera la de Ruiz Guiñazú, pero no, se hizo cargo y se quedó hasta el final.
Fue claramente una cómplice de la dictadura de modo genérico, pero de ninguna manera una encubridora del terrorismo de Estado. y esta es una diferencia que debería tenerse en cuenta a la hora de realizar la crítica de os alineamientos y de los servilismos. De otro modo, ni el mismo Sábato habría quedado excluido de culpa.
Yo conozco un periodista de extracción conservadora, formado en La Nación, que entró a Atlántida para dirigir Somos; sus iniciales son EP. Su contribución y su riesgo para ayudar a huir a tiempo a colegas en peligro de muerte, y su temprana salida de la editorial de Vigil lo redimen de toda complicidad, aun cuando nunca dejó de considerarse un tipo de derecha.
Pongo este ejemplos - hay muchos más, desde luego - para señalar que la nota de "Los periodistas top..." hace un muy buen registro de los voceros del proyecto"cívico-militar-republicano-corporativo" que desvelaba a Díaz Bessone, ahora condenado a prisión perpetua. Pero se equivoca con Magdalena: Salir en una foto no te convierte automáticamente en criminal. Aun cuando es cierto el principio que "nadie puede alegar su propia torpeza", también es cierto que en los juicios éticos - que no son penales - la tilinguería funciona como un atenuante. Abrazo

Gonzalo dijo...

Ridículo lo de Magdalena Ruiz Guiñazu. La reunión con Harguindeguy dio lugar a una tapa legendaria de la revista Humor en la que MRG y Mónica Mihanovich aparecen gritándole al Ministro del Interior. Que defienda la teoría de los dos demonios porque dice que los Montoneros la amenazaron es como sostener que para atacar la teoría de los dos demonios debemos sostener que los Montoneros regalaban flores y pacifistas.