Editor: Mario Rabey

12 de diciembre de 2011

MC5: Cuando el Rock es desobediente


Mariano Rodríguez
para mano de mandioca
(se autoriza su reproducción - por favor mencionen y enlacen la fuente)


Sobre las columnas de sonido se podía ver a jóvenes haciendo el amor, el público subía al escenario para hacer proclamas políticas sobre largos y caóticos pasajes instrumentales, se distribuían panfletos pro-legalización de las drogas, se repartían escritos en contra de la guerra de Vietnam, se quemaban documentos de identidad y se exhibían banderas dadas vueltas en señal de desobediencia al gobierno.

El rock´n´roll nació en los 50´s rebelde, pero cristiano y republicano al mismo tiempo. Sam Phillips en Sun Records trató de despojarlo de toda la “negritud” posible y transformarlo en un producto ideal para los adolescentes de posguerra, una música destinada a ser eterna como es eterna la posguerra de una nación siempre beligerante. Elvis movía la pelvis pero hacía la colimba, Jerry Lee prendía fuego los pianos pero los domingos almorzaba con su primo el predicador mediático Jimmy Swaggart, y Johny Cash debería esperar unos cuantos años para fundar con Kris Kristoferson ese movimiento contracultural que sacudiría a la música country llamado The outlaws.

El rock que había escandalizado a padres, a políticos y a religiosos era ahora la banda de sonido de comerciales que vendían pantalones, motocicletas y automóviles. Si de automóviles se trataba, antes de la crisis del petróleo, los buenos carros no eran ni pequeños ni japoneses, eran grandes y “americanos”, y por supuesto se fabricaban en Detroit “la ciudad motor”.

 Si pensamos en la música de EEUU de N.A., enseguida viene a nuestra mente el jazz de New Orleans, el rock psicodélico de San Francisco, el blues de Chicago, la música avantgarde de New York. Pero si nos dicen Detroit, pensamos en Ford o Chevrolet: rara vez pensamos en música, a no ser que nos recuerden el Soul de Motown (Motor Town o el pueblo de los motores). Detroit a partir de los años 30 comienza a demandar muchísima mano de obra para las automotrices. Es así es que se afincan obreros, en su mayoría afroamericanos que venían del sur agrícola, y entre las escasas cosas que traían estaban el blues y el gospel

Al mismo tiempo que estos obreros fundan comités y sindicatos para defender sus derechos, aparecen clubes y pequeños sellos como Fortune Records para difundir esa música de origen rural y acústica ahora convertida en eléctrica y citadina que es el blues. Artistas como John Lee Hooker, Dr. Ross y Washboard Willie eran los héroes musicales que la Ciudad de los Motores había gestado a mitad del siglo XX. Si bien la mayoría de la población de Detroit era negra, había un considerable aporte demográfico de familias blancas muy pobres que habían perdido sus granjas durante la “Gran Depresión” o durante el “Dust Bowl” (sequía prolongada por el mal uso de la tierra). Algunos de sus descendientes como Bill Haley probarían suerte con esa nueva música llamada rock´n roll.

En este contexto de ciudad industrial, proletaria y de fuertes raíces musicales negras, se formó una de las bandas más salvajes de la historia del rock, banda embrionaria de lo que años más tarde se conocería como punk rock, activistas de la Desobediencia Civil, ejemplo seguido mas tarde por los músicos del hardcore, miembros del partido Panteras Blancas, amantes del free jazz más radical, conocedores del blues mas primitivo, improvisadores innatos y extremistas del ruido.

“Hermanos y Hermanas: con ustedes MC5”, así con el típico grito “Brothers and Sisters…” comenzaban sus conciertos, conciertos que eran una performance cruda y salvaje, sus recitales eran un fiesta para la exaltación de la libertad y para corear las canciones con los puños en alto. Sobre las columnas de sonido se podía ver a jóvenes haciendo el amor, el público subía al escenario para hacer proclamas políticas sobre largos y caóticos pasajes instrumentales, se distribuían panfletos pro-legalización de las drogas, se repartían escritos en contra de la guerra de Vietnam, se quemaban documentos de identidad y se exhibían banderas dadas vueltas en señal de desobediencia al gobierno. Tal vez por todo ello esta banda fue omitida de la historia oficial del rock: la industria discográfica había inventado el rock´n roll para entretener a los adolescentes masca chicles vendiéndoles una rebeldía prefabricada por ejecutivos de marketing.

Y el rock fue creciendo entre compositores y sesionistas a sueldo, musicalizadores de radios sobornados por las discográficas, megaestrellas que paseaban en limusinas, periodistas que reseñaban los discos en función de la retribución que recibían de los sellos. En fin, el rock como producto de la industria cultural, siempre estuvo sujeto a los mismos menesteres mercantilistas que cualquier bien de consumo.

Pero siempre hay gente trabajando en los márgenes, gente que destruye los límites cuestionando y modificando la realidad que le toca vivir.

Los MC5 (Motor City Five) eran unos jóvenes iracundos provenientes de familias obreras que estaban fuera del sueño americano y vivían en una ciudad industrial sin contacto con la naturaleza y altamente contaminada. Para cuando sale su primer disco en 1968, Kick out the jams, EEUU de N.A. era un país en llamas donde el desempleo, la violencia racial y la represión policial eran moneda corriente. En esa coyuntura, la contracultura empezaba a mostrar su faceta más violenta, y estos chicos aportaron una música y una lírica directa, sin eufemismos y casi panfletaria.

1968 no solo fue el año del mayo francés. En gran parte del mundo irrumpían grupos de acción directa como los Up Against the Wall Motherfuckers (Contra la pared hijos de puta) del pintor Ben Morea y el poeta Dan Georgakas. Martin Luther King era asesinado, y los Black Panthers no tardarían en ser conocidos por su activismo en pos de los derechos de los afroamericanos. Como muchos otros grupos, tomarían las armas y pasarían a la clandestinidad.

Mientras algunos vivían el verano del amor, estos pendejos estallaban en alaridos y poderosos riffs contra el sistema que los oprimía. Algunos críticos no dudaron en llamar a esta música patea culos Killer Rock y poner en la misma bolsa a otros gatos revoltosos de Detroit conocidos como The Stooges. La banda de Iggy Pop era tal vez menos politizada que los MC5, pero era igual de virulenta en el escenario. Ambas bandas habían sido fichadas para el sello independiente Elektra por Dany Fields, quien en los 70´s sería manager de The Ramones. Elektra era la casa grabadora que había dado cobijo a bandas como Love, The Doors, y a cantores folk de protesta como Phil Ochs que se oponía a la guerra de Vietnam, así que MC5 tenía todo el apoyo del sello para grabar en total libertad.

Los MC5 se habían apropiado del lenguaje musical del Free Jazz haciéndolo eléctrico y adicionándole la energía del Hard Rock. Su interés por el trabajo de Albert Ayler, Archie Shepp, John Coltrane y Sun Ra se vio reflejado en las largas improvisaciones de sus conciertos. La energía que emanaba de sus presentaciones era tal que hasta llegaron a opacar a Cream, el trío de Eric Clapton, en una presentación donde oficiaban de teloneros de los británicos. La revista Rolling Stone los puso en la tapa y un periodista escribió “los principiantes de Detroit le dejaron el escenario destrozado a Cream”.

Ideológicamente la banda en sus principios comulgaba con las ideas del anarco-comunismo. Pero desde el momento que John Sinclair se transforma en su manager se unen al partido White Panthers y abrazan las ideas del marxismo y el maoísmo. Huey Newton, fundador del Black Panther Party, había instado a los blancos a que se organizaran en un partido para apoyar la lucha de los derechos civiles de los negros y encontraba a Sinclair como aliado estratégico. En esta etapa subían al escenario con fusiles y simulaban ejecuciones como parte del show y su música crecía en intensidad. Estaban anticipando el sonido que una década más tarde sacudiría la modorra del rock de los 70´s. Estaban cimentando las bases, junto con The Stooges y The Velvet Underground, para la explosión del 77. Pero esa es otra historia.



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4 comentarios:

jOE Claudio Marcelo Villarroel Mariani dijo...

Excelente! Es un artículo de partemadres para q' muchos recuerden para q' tienen una guitarra entre sus manos!

Ivan Popovich dijo...

Muy bueno! Léanlo.

Hermástico dijo...

Una observación. Yo se que estan re apuntados a ese momento de la historia, pero por ahi hay frases que repiten mucho en varios articulos. Expresiones y frases que de tanto repetirlas se van "haciendo".
Está bueno para el que leyo alguna entrada aislada, pero para mi (por ejemplo) por ahi se vuelve monotono que en (por poner un numero) 6 entradas haya al menos un parrafo que dice exactamente lo mismo. Aparte genera la falsa sensacion de haberlo leido con anterioridad.

Mario Rabey dijo...

Gracias por tu comentario, Hermástico.
Por favor, decinos que frase encontraste repetida en seis artículos distintos (y cuáles son esos artículos) así vemos qué hacer para que quede menos repetitivo.