Editor: Mario Rabey

9 de noviembre de 2009

Es el horror: morir por la patria, matar en la patria

por Héctor Mario Amor

Al leer la nota de Amy Goodman sobre incremento de suicidios de militares de Estados Unidos destinados en Irak y Afganistán, me acordé de Marlon Brando y su personaje del Coronel Kurtz en Apocalypse Now. "It's the horror, it's the horror!".

Los gobiernos de todos los países se empeñan en construir una imagen épica de los militares, porque al fin y al cabo son los muchachos que van "a defender al país" y "morir por la patria". Algo hay que hacer para que los hombres retrocedan convencidos y sin cuestionarse ese corto trayecto que separa a nuestra civilización del fanatismo.

¡Oh John Wayne, que gran maestro has sido!

Los medios presentan como testimonios que deben conmovernos fotografías de la madre o la viuda que llora desconsolada junto al ataúd cubierto por la bandera mientras el superior del muerto intenta consolarla. Pero sobrevivir a una guerra, que "nuestro chico vuelva a casa", no necesariamente llevará a un final feliz para él y su entorno. Se trata de alguien al que le han dado piedra libre para hacer lo que en su vida normal está severamente castigado. "¡Vé y hazlo, la patria te lo reconocerá!", le dijeron. Pero en el living hogareño, en el dormitorio o en la sala del hospital, brotan incontrolables los horrores cometidos por él mismo y los sufridos por sus compañeros, los muertos, los heridos, los que cómo él jamás volverán a ser los mismos que antes de que sonara el primer tiro. El monstruo está ahora en casa. Ha vuelto. Lo hemos cebado adecuadamente. Y le decimos que debe olvidar todo y comportarse como antes, ser un buen chico y volver a tomar cerveza sentado frente al televisor.

"I´m going to do my duty to the country", dicen que dijo el psiquiatra de Fort Hood cuando se alistó en el ejército. Pero parece que, después de haber escuchado a sus pacientes, soldados traumatizados que venían del horror, de conocer por boca de ellos las espeluznantes realidades de la guerra, quedó atormentado por su futuro en ella. Y entonces se le confundieron sus ideas sobre Alá y la Patria , tomó dos pistolas y comenzó a disparar.