Editor: Mario Rabey

18 de junio de 2008

18 de junio: una Plaza de Mayo plural

POR QUÉ VAMOS A LA PLAZA

Hugo Yasky, Martín Sabbatella, Horacio Verbitsky, Juan Gelman, David Viñas, León Ferrari, Adrián Paenza, Eduardo de la Serna, Abraham Gak, Juan Pablo Paz, Carlos Heller, Horacio González, Nicolás Casullo, Lilia Ferreyra, Ana Cacopardo, Victorio Paulón, Stella Maldonado, Roberto Baradell, Carlos De Feo, Juan Carlos Junio, Alejandro Dolina, Juano Villafañe, Vicente Battista, Emilio Villafañe, Luis Cano, Alberto Szpunberg, Jorge Dubatti, Cristina Banegas, Lorenzo Quinteros, Alejandro Horowicz, Elsa Drucaroff, Leo Masliah, León Rozitchner, Américo Cristófalo, Leopoldo Brizuela, Federico Pagura, Eduardo Grüner, Lilia Ferreira, Norberto Gonzalo, Liliana Herrero, Ricardo Foster, Norberto Galasso, Edgardo Form, Rafael Paz, Coco Sily, Raúl Rizzo, Eduardo Basualdo, Hugo Trinchero, Jaime Sorin, Federico Shuster, Stella Calloni, Jorge Boccanera, Anibal Cedrón, Juan Carlos Gené, Lito Vitale, Ignacio Copani, Manuel Santos, Antoaneta Madjarova, Silvia Sigal, Patricia Sadovsky, Inés Izaguirre, Alejandro Rofman, Florencia Braga Menéndez, Nestor Abramovich, Marita Foix, Patricia Funes, Carlos Aldazábal, Horacio Bautista Beascochea, Ricardo Martínez, Isabel Zanutigh, Susana Cella, Daniel Freidemberg, Roberto "Tito" Cossa, Tristan Bauer, Coco Blaustein, Laura Conte, Tati Almeida, Carmen Lapaco, Piru Gabetta (hay como 500 firmas más......)

Hoy a las 13 nos concentramos en Avenida de Mayo y Perú, en defensa de la democracia y en reclamo de mayor distribución de la riqueza y participación popular.

Lo haremos desde nuestra propia identidad y sin ahorrar críticas al Poder Ejecutivo Nacional, pero en respaldo de la institucionalidad democrática y de las medidas progresivas que enfurecieron a una nueva derecha que usa la retórica del diálogo y el consenso y se envuelve en los símbolos nacionales mientras pretende mantener sus privilegios. Con lock-out patronal y desabastecimiento no hay vocación de dialogo. Es imprescindible el levantamiento de las medidas de fuerza, y que el gobierno haga una amplia convocatoria a todos los sectores involucrados, para la discusión integral de un nuevo modelo productivo.

Somos miembros de organizaciones sindicales como la CTA, CTERA, la Unión Obrera Metalúrgica, CONADU; de movimientos como Tupac Amaru y Movimiento Nacional Patria Grande; de organismos de derechos humanos como el CELS, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos; de pequeños empresarios, como la Asamblea de PYMES y el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos; economistas del Plan Fénix; decanos y profesores universitarios, científicos e investigadores; sacerdotes en opción por los pobres; dirigentes políticos que demostramos la posibilidad de construir alternativas populares sin clientelas ni aparatos; intelectuales y artistas integrantes del agrupamiento Carta Abierta y ciudadanos sin militancia partidaria ni institucional.

No formamos parte del gobierno. Objetamos la destrucción del INDEC y la construcción del tren bala, la negativa a reconocer la personería de la CTA y la alianza con sectores de la mal llamada burguesía nacional, que fue socia de los gobiernos neoliberales. Consideramos intolerable el mantenimiento de altos niveles de hambre y exclusión en uno de los grandes países productores de alimentos del mundo.

Pero la restauración conservadora en marcha, con el impulso de un sector de la izquierda que imagina protagonizar una revolución agraria, no cuestiona los defectos sino los aciertos del gobierno, al que intenta imponerle sus intereses económicos por encima del interés general, sin reparar en costos ni en métodos. Cuestiona la reconstrucción de la autoridad del Estado luego del colapso de 2002, el saneamiento de la Corte Suprema de Justicia, el juicio a los responsables del Estado terrorista, el drástico descenso de la desocupación, la recuperación del régimen jubilatorio estatal, el establecimiento de un haber para las personas mayores de 70 años que no tenían ninguno, el aumento del presupuesto educativo, la creación de un ministerio de ciencia y tecnología, la política exterior independiente, en asociación con los gobiernos democráticos de Sudamérica. No busca un avance sino un salto atrás.

Contra toda evidencia se acusa de autoritario y soberbio al primer gobierno que ha prohibido el uso de armas de fuego en el control de manifestaciones y se moteja de represión violenta al desalojo con guantes de seda de la ruta del MERCOSUR, por la que desde hace tres meses no se permite el tránsito de mercaderías, obligando a tirar millones de litros de leche y toneladas de frutas y verduras. De ese clima deslegitimador, parecido al que minó la presidencia de Arturo Illia, participan en forma tan entusiasta como irreflexiva sectores de las clases medias urbanas influidos por la cobertura tendenciosa de diarios y canales de televisión temerosos de que se democratice la comunicación de masas.

De esta crisis, no menos grave porque se la niegue, sólo se sale con más democracia y más distribución de la riqueza. Para ello se impone una reforma impositiva integral, que grave a todos los sectores que en estos años han tenido beneficios extraordinarios, como la especulación financiera, la minería y la pesca.

Ésa es la voz propia con la que hoy iremos a la Plaza de Mayo, en defensa del valioso trayecto recorrido desde mayo de 2003 y en demanda de su profundización, con mayor calidad institucional y con la participación popular.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lei esta carta y me genero lo mismo que cuando hablan Alberto o Anibal Fernandez, indignación. Más aún siendo estudiante y sabiendo que la carta fue firmada por importantes personalidades de la cultura y educación nacional. Por esta razón no pude contenerme para manifestar mi repudio a la insatalada idea de las 2 Argentinas, de la "derecha Argentina" contra la izquierda, la "burguesía" vs pobres, oligarquia y cabecitas negras... Por favor, creo que lo primero que tenemos que reconocer es que somos todos Argentinos y que si alguno le hace daño al país es un poco responsabilidad de todos, no solo del sector al que pertence. De eso se trata la democracia, participamos todos de las buenas asi como de las malas.
Por otra parte, me parece fantastico que rescaten todo lo positivo de este gobierno, pero ¿por que conformarnos?, no se pide a este gobierno que renuncie, salvo casos insignificantes, solo que sea mas comprensivoy acepte distintas posturas. Tambien quiero recordar que muchas de las obras de este gobierno se dieron gracias al contexto internacinal (el mas favorable de la historia Argentina) y a que luego de la crisis economica y social no nos quedaba otra alternativa que levantarnos. Por esto espero que no se esten equivocando en aplaudir solo los meritos y no reclamar la calidad o los medios por los que se llega esos resultados. Para concluir y para no hacerlo tan extenso espero que quienes hayan escrito esta carta no lo hayan hecho para mantener el vinculo de intereses con el gobierno sino por conviccion, porque se los dictaba su conciencia y su corazon como bien supo expresar temblorosamente Julio Cobos. Un saludo.

Gustavo Alegre dijo...

El comentarista anterior no parece haber leído la carta que está comentando. Por ejemplo, dice -refiriéndose al texto de la carta-: "me parece fantastico que rescaten todo lo positivo de este gobierno". Dejemos que la propia carta le conteste, con uno de sus párrafos completos:

"Objetamos la destrucción del INDEC y la construcción del tren bala, la negativa a reconocer la personería de la CTA y la alianza con sectores de la mal llamada burguesía nacional, que fue socia de los gobiernos neoliberales. Consideramos intolerable el mantenimiento de altos niveles de hambre y exclusión en uno de los grandes países productores de alimentos del mundo."